Tras el rompimiento, se quedó quieto, la miró a los ojos, vio estos cristalizado, acercó sus labios y la besó apasionadamente logrando que olvidara ese momento y el dolor cesara. Entrelazó sus manos y las subió sobre la cabeza de ella, seguido se empujó una y otra vez, hasta regarse en su interior. Después de dejar hasta la última gota de su esperma dentro de Ada, Nathan se recostó a un lado, soltó un suspiro y la arrastró a su cuerpo, la abrazó y besó la frente, le secó la capa de sudor y apretó entre sus brazos —¿Quieres tener hijos? —. Preguntó levantándole el rostro desde el mentón. Necesitaba que se lo dijera mirándolo a los ojos. A través de ellos podría ver si estaba siendo sincera. —¿Tú quieres? —. Por supuesto que quería, deseaba tener muchos hijos. Había Sido su sueño desde s

