Ada abrió lentamente los ojos, parpadeó un par de veces para que la visión se hiciera más clara. Intentó estregar sus ojos, pero resultó que, sus manos estaban atadas. —Hola princesa—, al escuchar esa voz, el cuerpo de Adamari tembló. —Suel… Este se fue acercando lentamente, se inclinó, agarró la cabeza de Ada empuñando una parte de cabello y la levantó un poco. Ella quiso retroceder, pero aún estaba débil, el efecto de la droga no se iba. —El mismo—, acercó sus labios para besarla, no obstante, Ada giró el rostro. Suel pasó su lengua por la suave piel —En esta vez nadie podrá librarte de mí, Ada—, le soltó dejando que la cabeza de Adamari volviera a caer en el colchón. —Vas a morir Suel. Si tan solo llegas a tocarme morirás. Él te matará. —¿Qué parte de que nadie va ayudarte no

