Sacudí mi cabeza, regresando al presente. —Esa noche lloré hasta quedarme dormida —continué relatando—. Me sentí desbastada, burlada y sobre todo humillada. Deseé odiar a Antoine, pero no pude. Solo pensaba en sus besos, en sus caricias… y por más que intentara dejar de pensar en él, todo me lo recordaba. ¡Mi cuarto estaba lleno de recuerdos suyos! La doctora Jensen me escuchaba con atención. —Sentí que mi corazón se me saldría del pecho cuando oí su voz. Creí que estaba alucinando, pero Bianca me dijo que él estaba abajo. Me asomé a la ventana y lo vi. No pude evitar sonreír y olvidar todas esas cosas horribles que me dijo el día anterior. Pensé que tal vez se había arrepentido de todo eso que dijo y que estaba allí para pedirme perdón. Me preguntó si podíamos hablar y yo ni le respond

