Esa noche no logré conciliar el sueño. Solo tenía cabeza para pensar en todo lo que Antoine me dijo. Lloré tanto que sentí que en cualquier momento podría desmayarme por deshidratación. El sábado lo pasé acostada, viendo tele, pero en realidad no ponía atención a lo que veía. Por momentos el llanto cesaba y lograba salir del cuarto a buscar comida. Solo lo hacía para que nadie sospechara lo que estaba sucediendo. No hablaba con nadie y siempre procuraba no ser vista. Era como un fantasma. Era El domingo domingo llegó y recordé que debía hacer un trabajo de investigación para el colegio, pero no logré concentrarme en lo más mínimo. Sentía mucha ansiedad y solo quería estar junto a Antoine, pero una parte de mí, me decía a gritos que era una masoquista, que debía dejarlo, que nunca sería

