Desperté con mucha pesadez en mis parpados y me sentí desorientada. Estaba en un cuarto de paredes blancas y luces muy brillantes. Entrecerré mis ojos para intentar aguzar mi visión y por más que lo intentara no lograba mantener los ojos abiertos. Tenía mucho sueño. Me removí sobre la cama, tratando de incorporarme, pero no pude. Me asusté. Quise levantarme de un salto, pero mi cuerpo no respondió. Con gran dificultad logré ver mi entorno. Pude ver a Valerie, a Bianca y a Eunice sentadas en un sofá a un lado de mi cama. Los oídos me zumbaban y mi cabeza estaba a punto de estallar. ¡Estaba viva! De lo contrario no sentiría tanto dolor. A menos que estuviese muerta y todo eso fuera parte de mi castigo en el… ¿infierno? ¡Oh por Dios! La sola idea hizo que mi corazón diera un brinco. Mir

