¿A quién quería engañar? Yo era todo lo contrario a ella. ¡No tenía posibilidad alguna con él! Me di la vuelta, sintiéndome derrotada. Caminé cabizbaja, con la voz de Kurt Cobain a mis espaldas. Desde ese día, Come As You Are se convirtió en uno de mis himnos personales. No hablé con nadie acerca de lo sucedido, ni siquiera con Eunice. Preferí dejar que el tiempo curara mis heridas. Luego de una semana, Bianca comenzó a salir de manera oficial con Oswald. Ella de quince y él de diecisiete. Al principio, mi madrastra no quiso aceptarlo, pero se dio cuenta que su hija estaba “enamorada” y decidió dejarla vivir esa etapa de su vida. Día tras día tuve que ser testigo silencioso de las veces que Oswald iba a buscarla para salir a pasear, de los días que llegaba con un obsequio para e

