Febrero de 2001 La intensa mirada de Antoine comenzó a incomodarme. Lo miré de soslayo y me removí con inquietud. Estábamos sentados en uno de los bancos de la pequeña plaza central dentro del área común de nuestro conjunto residencial. Bianca y los demás estaban cerca, charlando muy animados sobre el campamento que estaban organizando para el verano. —¿Tu irás? —la voz de Antoine rompió el silencio. Me encogí de hombros y negué con la cabeza. —Iré a ver a mi madre, en Nebraska —respondí sin atreverme a mirarlo. Había algo en él que me ponía muy nerviosa. —¿Nebraska? ¿Eres de allá? —No pude evitar notar que su voz tenía un acento exótico. ¿Tal vez era francés? No tuve la valentía de indagar, estaba sorprendida porque Antoine se mostraba muy interesado en saber acerca de mí. —No —por

