Mi cumpleaños número quince llegó y lo celebré junto a mis amigos del colegio, los del coro de la iglesia y por supuesto Antoine. Mi padre, Valerie y mis hermanastros eran invitados fijos. Mi madre no estuvo presente porque tuvo que trabajar. Mi hermano Dylan se enlistó en el ejército ese año y tampoco pudo asistir. Una tarde, mientras estábamos en clase de biología, Ellie se acercó a mí. Sus ojos brillaron con fulgor y de sus labios emanó una sonrisa pícara. —¡Hey! ¿Hace cuánto conoces a Antoine? —me preguntó mi amiga. —Hace un par de meses. ¿Por qué? —¿Por qué nunca nos hablaste de él? —continuó Ellie con el interrogatorio. —Yo… —Claro que lo hizo. Recuerda la vez que… —Eunice se calló al sentir mi codazo en su costado. Me miró y captó el mensaje. No quería que Ellie se diera cuent

