ONCE Finca Annalise, San Marcos, USVI 4 de septiembre de 2014 Me senté frente a la computadora de Nick en nuestro despacho menos de una hora después, con mi cuaderno azul sobre el escritorio a mi derecha. Mientras la máquina arrancaba, noté la hora: 9:55 p.m. Nick había salido de nuestra casa hace cuarenta horas. A estas alturas, podría haber dado casi la vuelta al mundo, si lo hubiera deseado. Me pregunté qué era lo que había deseado. No podía saberlo a partir de las pocas pistas que tenía, y luchaba por mantenerme segura de que lo principal que quería era a mí. Sabía que él creía en mí, y yo crearía en él. Y punto. Si se había ido a México con Elena y su madre, tenía que haber una buena razón, una razón relacionada con el caso Petro-Mex. Y esa razón la averiguaría, por Dios. Introdu

