TREINTA Puerto de la refinería de Petro-Mex, San Marcos, USVI 8 de septiembre de 2014 Bill hizo girar a Kate 180 grados y empujó los aceleradores hacia adelante. La embarcación respondió, pero a la velocidad de un yate de 18 metros. Cuando el conductor de la neumática nos vio, también pisó el acelerador. Kate se esforzó por aumentar la velocidad, pero la ágil neumática la superó. Desde mi asidero en la parte trasera de la cabina, a babor, pude ver a tres hombres. No estábamos lo suficientemente cerca como para ver sus caras, pero a través de mis prismáticos, dos parecían latinos y el otro parecía local. Eso me sorprendió, aunque no debería haberlo hecho. El Señor sabe que habían contratado a locales en todo momento. Kate remontó el puerto. Había planeado y su cuerpo se elevaba por enc

