Toribio salió del local de Rosa tomado de la mano de Pamela. Caminaban con paso firme hacia el auto donde Iván los esperaba. Él los vio acercarse sin decir nada, pero en su rostro había algo más que neutralidad: una leve sombra de decepción. No por Toribio, ni por Pamela… sino por la señora Jenn, la esposa de Toribio, quien estuvo a punto de perder a su bebé. Algo dentro de él le decía que esto no estaba bien y aunque ya estaba involucrado quería irse. Pamela, ilusionada, asume que él se sentará a su lado en la parte trasera, pero Toribio abre la puerta delantera y sube, marcando una distancia silenciosa. — Llévanos un hotel — le dice a Iván sin mirarlo. Subieron al auto y comenzaron a avanzar por la avenida. El silencio era tenso, cargado de expectativas rotas y otras imaginadas. Pam

