Mientras Jenn duerme Toribio no puede dejar de admirar su obra de arte. Quita la sábana de su cuerpo para ver todas las marcas que dejó en su pálida piel, sus piernas, su espalda y cuello están llenas de ellas. Sus nalgas estaban rojas, se lo ganó por desobediente. Él le advirtió que no se subiera sobre él, pero igual lo hizo y aunque lo cabalgo tan intensamente que ambos lograron alcanzar el orgasmo, Toribio de castigo le dio 4 nalgadas en su trasero y dos en su coño logrando que se corra una vez más. Si alguien lo viera diría que es un enfermo, pero a él le da igual. Solo estaba admirando a su mujer, la mujer con la que soñó por 2 largos años. Se acomoda a su lado, y la atrae a su cuerpo, necesita sentir su piel junta a la suya para estar tranquilo. En un día se acostumbró a ella,

