Sam no sabía hacia dónde la estaba llevando Fan. Ese día se había despertado entre sus brazos, y ella personalmente pensaba que no tenía nada para envidiarle a Kathy que se levantaba entre los brazos de Morfeo, pues definitivamente no había nada como tener a su merced a su propio Dios del sueño. Fan la había besado con dulzura en cada rincón de su cuerpo antes de hacerle el amor apasionadamente y cuando terminó, se colocó sobre ella y la miró de frente. — Buen día mi amor... — le dijo y sonrió. Ella tenía ganas de estirarse como una gatita satisfecha, pero solo abrazó sus hombros musculosos. — Muy buenos días — en cambio contestó. El besó nuevamente su cuello, y bajó hasta su pecho para besar las crestas que lo coronaban. — Mmmm creo que con este despertar no me dan ganas d
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