Álvaro Duarte Me levanté temprano esta mañana; hoy sería mi primer día trabajando en la empresa familiar. Para comenzar, tenía programada una reunión con mi padre, en la que me explicaría cuáles serían mis funciones. Claro, esperaba que fueran responsabilidades directivas, considerando que algún día la empresa sería mía, además de la experiencia que ya había ganado trabajando para empresas en el extranjero. Mientras abrochaba los botones de mi camisa frente al espejo, no pude evitar sonreír al recordar la reacción de Emilia cuando le insinué si repetiría conmigo aquella noche. Su expresión de sorpresa y las mejillas ruborizadas habían sido un espectáculo en sí mismo. Emilia era mi hermanastra, y aunque sabía que una relación sentimental entre nosotros no sería bien vista por nadie, no p

