Esteban Cazares El mismo día que tuve aquel enfrentamiento con Álvaro Duarte, mi padre me notificó que Lorenzo Duarte había fallecido. La noticia me tomó por sorpresa. No es que sintiera simpatía por ese hombre, pero su muerte fue repentina y envuelta en circunstancias sombrías. La prensa afirmaba que Álvaro lo había empujado por las escaleras durante un altercado, y Damiana, la madre de Emilia, fue la primera en acusarlo de asesinato. Álvaro estuvo preso durante dos semanas mientras la investigación avanzaba. No podía dejar de pensar en la coincidencia. Lorenzo había muerto justo el mismo día que se enteró de lo que su hijo y su hijastra habían hecho a escondidas. Un hombre como él no lo habría tomado a la ligera. ¿Fue realmente un accidente, o la ira lo consumió hasta llevarlo a una p

