Emilia Díaz Decidí quedarme unos días más con Mara y Álvaro. Aunque al principio me sentía como una extraña en aquella casa, poco a poco me fui acostumbrando. Mara y yo nos habíamos vuelto algo así como amigas, compartíamos el tiempo juntas, apoyándonos la una en la otra en esa casa que se sentía demasiado grande cuando Álvaro no estaba. Él, por su parte, pasaba casi todo el día encerrado en la empresa, tratando de contener el caos que se desató tras la muerte de Lorenzo. El problema más grave fue la pérdida de los Cazares como principales clientes. Lo veía llegar cada noche con los hombros tensos, el ceño fruncido y la mirada sombría. Estaba desesperado por encontrar nuevos clientes, y la presión lo estaba consumiendo. Para amortiguar las pérdidas, incluso tuvo que vender algunas de la

