A medida que los días pasaron, Jake y yo nos dimos cuenta de que nuestra conversación incómoda era solo el comienzo de una serie de desafíos que enfrentaríamos como padres. Aunque habíamos aprendido a comunicarnos y apoyarnos mutuamente, el agotamiento y el estrés seguían siendo compañeros constantes. Una tarde, después de un día particularmente difícil, Jake y yo nos encontramos en el sofá, exhaustos. Nuestro bebé finalmente había conciliado el sueño, y aprovechamos ese momento para hablar. "Jake, siento que estamos luchando todo el tiempo", le dije con sinceridad. "El bebé demanda tanto de nosotros que apenas tenemos tiempo para nosotros mismos." Jake asintió, con una mirada preocupada en su rostro. "Tienes razón. Siento que nuestra relación se ha desgastado, y apenas nos quedan momen

