CALEB Estaba seguro de una cosa: la niña definitivamente era mía. El parecido entre nosotros era impactante y no podía ignorarse. No había ido a casa de Claire con la intención de sostener a Ava, pero cuando ella extendió sus brazos hacia mí, mi respuesta fue automática. Lo que más me sorprendió fue que me encontré queriendo sostenerla, y en el momento en que lo hice, algo simplemente hizo clic. Fue como si un interruptor se hubiera activado. Supe entonces que haría cualquier cosa en mi poder para protegerla. Me asustó muchísimo. Esta emoción repentina y cruda era nueva para mí. Era difícil describir lo que sentía por Ava, pero fuera lo que fuera, era una emoción que nunca había experimentado antes. Cuando Claire sugirió que me quedara, casi acepté su oferta. Pero la incertidumbre sobr

