CANDY Habían pasado seis meses en un abrir y cerrar de ojos. Un minuto estaba despidiéndome de mi trabajo de siete años, y al siguiente, estaba sentada en mi nueva oficina hablando por teléfono con un cliente potencial. Había obtenido mi licencia de bienes raíces poco después de que Zayden y yo abriéramos la nueva agencia, y había pasado de Recursos Humanos a Ventas. Además de un aumento de sueldo, convertirme en agente fue una experiencia nueva y fantástica. No solo conocía gente nueva todos los días, sino que también descubría partes de la ciudad que nunca había visitado. Zayden era mi mayor apoyo. Estaba ahí cada vez que me sentía frustrada o ansiosa. Me respaldaba en cada decisión, y siempre le estaría agradecida. Colgué el teléfono y me recosté en mi asiento, levantando el pu

