Se terminaba la cuarta semana en que estaba sin Tina. Todo había resultado más facil de lo que había pensado, para mi primer mes dirigiendo sola la boutique. —Eliana, voy a dejarle el vestido a Natalia Parker y luego me voy a casa. Cierren antes si quieren. Nos vemos el lunes —me despedí de las chicas y salí al frío de Nueva York. Me metí en mi auto y prendí la calefacción. Le subí el volumen a la música. Iba a arrancar el auto, cuando reconocí la canción que sonaba. Que ironía de la vida... Me reí y comencé a cantar: —Es un s******o probar de tu boca si después te escapas. Eres tú, en mi piel acaricias la herida. Matame otra vez, matame te ruego... Volví a soltar unas carcajadas y salí al tráfico para comenzar el viaje de dos horas que me llevaría hasta la casa de una antigua amiga e

