—¿Rola?, ¿te encuentras bien querida?, ¿Necesitas algo? —le pregunto con normalidad, intentando no parecer como si le estuviera presionando con algún tema que no quiera sacar a colación.
Ella emite un resoplo, como si intentara decirme algo que no logro interpretar.
—Estoy perfectamente Amira. —espeta con tono seco.
No es usual que se comporte de esa forma, Rola es una muchacha muy elocuente y vivaz, nunca es cortante, así que decido ahondar en sus pensamientos hasta saber por qué ha tomado semejante actitud.
—¿Qué sucede?, desde que mencione a George estas muda y malhumorada. ¿Tuviste algún inconveniente o mal rato con él que te ha ocasionado alguna molestia?, sabes que puedes confiarme lo que sea. —espeto con amabilidad.
Rola se pasa las manos por el cabello y abre los ojos en señal de estar intentando decir algo pero no encontrar las palabras adecuadas.
—Me siento atraída por George Al Assad desde que hemos iniciado en la universidad Amira. Pero él... Es constantemente taciturno y tímido... Aunque es lo que más me ha enamorado de él, no es el tipo de chico que intenta de forma constante atraer atención femenina alzando la voz, o despilfarrando dinero para dar a entender que lo tiene, el problema es que él no ha venido a presentar su amor por mí a mis padres, sé que ayer mismo hablamos sobre el tema del matrimonio y afirmé no querer comprometerme aún... Pero yo amo a ese chico desde hace mucho tiempo, y la razón por la que no aceptaría comprometerme con nadie más es porque estoy enamorada de él. Mi corazón le pertenece desde que lo vi, y mi razón le fue entregada a medida que fui conociendo esas maneras tan particulares que tiene de las que acabo de hablarte. —afirma Rola con la mirada risueña, parece ensimismada como si en un cuento de hadas se encontrase.
Me quedo estupefacta. Jamás imaginé que mi mejor amiga estuviese prendada de un chico de nuestra clase, ha sabido disimularlo bastante bien... Hasta ahora no la había visto tener ningún tipo de expresión que denote que tiene sentimientos tan profundos por ese joven... Mi cara ha sido un verdadero poema.
—¡Dios Rola!—exclamo sin poder ocultar mi sorpresa. —No alcance a pensar que te gustaba ese muchacho... Pensé que te gustaría alguien con maneras más ávidas, así como tú... —espete sin percatarme de mi imprudencia.
—Sí. Sé que él es muy tímido, y yo soy muy espontánea. Seríamos una pareja perfecta y muy equilibrada, si tan solo él notara que me encantaría ser su esposa y se animara a declararse. —expresa Rola con tono ansioso.
—Bueno, él va a venir a estudiar a tu casa, creo que es la ocasión perfecta para que con suma delicadeza intentes llamar su atención, ¿no crees?, no estamos en posición de que seas muy obvia con las intenciones, tu padre no lo tomaría bien, pero eso no quiere decir que no puedas ser un poco más cortés de lo que acostumbras, por supuesto con sutileza. —le digo con naturalidad.
Soy su mejor amiga, sé que mis consejos han sido un poco atrevidos, pero puedo confiar en que Rola no dirá a nadie lo que le he dicho.
—Eh, quizás Amira, no sé. Lo más probable es que yo no le guste, quizás esté haciéndome ilusiones yo sola, él no me ha dado ninguna muestra de que yo le parezco atractiva o interesante. —dice indignada.
—No te adelantes a los hechos Rola, no seas tan pesimista ¿ok?, eres preciosa, inteligente, además de tener un carisma excepcional, todo va a estar mejor, solo no te precipites. —asiento intentando infringirle seguridad.
Abrazo a Rola de forma afectuosa y ella se dirige a su habitación. Tenemos cosas que estudiar y nos hemos acostumbrado a hacerlo por separado para no distraernos con temas triviales que no aportan nada al estudio.
Me pongo a analizar lo que me ha confesado Rola antes de darle rienda suelta a realizar mis deberes. Durante todo este tiempo ha estado enamorada de nuestro compañero de clases y yo no lo he notado, y por lo visto él tampoco, sé que cualquier chico que estuviera al tanto de que ella gusta de él, se derretiría de amor por ella... Es hermosa, y con una grandeza espiritual que es poco común de encontrar, no supuse en ningún momento que el amor pudiera disimularse, siempre lo he interpretado como la florecida de un campo entero que brota y brota de cada rama de cada uno de los árboles... O como el mojar de el agua salada del mar a la arena de la playa... Acciones que no pueden ocultarse como si nada, o pasarse desapercibidas... Porque son completamente hermosas y abrasivas entre ellas.
He estado tan ocupada con las vivencias de mis desgracias personales las cuales no han dejado de acontecer y recordar que están ahí, que no he tenido nunca el tiempo para vivir la experiencia del amor, ni siquiera de una ilusión infantil... Solo ha fluido mi vida intentando coexistir con la mentalidad obsesiva y ofensiva de mis familiares, perdiendo de percibir todas las cosas bonitas que la vida tiene para dar, ahogándome en sus prejuicios antaños que no llenan o satisfacen en nada más allá de incitarte a crecer llena de miedos, inseguridades, pena y desconfianza por lo que no conoces... Y cuando te consumen a una mentalidad de que todo lo que genera felicidad o placer es pecado, terminas temiendo a todo, porque no tienes espacio a conocer nada.
—¿Puedo pasar Amira? —escucho que susurran ante la puerta de entrada a mi habitación.
—Sí, adelante. —respondo.
—¿Ha mejorado tu ánimo hoy? —pregunta Salam mientras posiciona una bandeja de té en mi mesa de noche.
—Perfectamente. Estoy mucho más animada, gracias por preocuparte. ¿Estás apurada?, hay un tema que necesito tener información y sé que tú puedes proporcionármela. —digo de forma pausada.
—No, no estoy apurada, y por supuesto Amira, lo que sea que tú necesites yo estoy aquí para apoyarte cariño... —dice Salam, se sienta en un pequeño taburete y coloca expresión atenta.
—Tengo interés en saber la dirección de mi familia materna. Deseo ir a verlos, siento esa oprimente sensación desde hace unos pocos días y no estaré tranquila hasta el momento en que me apersone al lugar y sepa de ellos, como viven, como sienten con respecto a la lejanía de mi madre. —expreso con cautela.
Salam se pone las manos en el rostro como en gesto de desesperación y yo le doy una media sonrisa en señal de que se calme, no es como si estuviera pidiéndole algo incomprensible, es mi familia, no son ningunos extraños a los que estoy solicitando ver.
—Amira me has tomado por sorpresa. Tu abuela está bastante bien, yo he tenido contacto un par de veces por ella, cada vez que nos encontramos llora de forma desconsolada por la ausencia de tu madre... Sé que se pondría bastante feliz de verte, y de igual forma tu tía Ammar, pero temo que vaya a llegar a oídos de tu madre... Sabrá que fui yo la que te dio los medios necesarios para encontrarte con ellos y no deseo tener líos con ella... Pues, se ha visto muy afectada por el fallecimiento de tu padre y parece una mujer de armas tomar, capaz de cualquier cosa, no sé si me estás entendiendo. —expresa Salam intentando esconder su miedo por mi madre.
—No te preocupes, apenas este con ellos les explicaré que no pueden comentar con nadie que fui a verlos, soy muy buena persuadiendo, puedes estar tranquila. —le digo intentando calmar su comportamiento temerario.
—De acuerdo, te dejaré en un rato una tarjeta donde se encuentra su dirección exacta, le das mis saludos de mi parte a tu abuela y un gran abrazo, y por favor exiges discreción, evítame problemas... —suelta Salam con tono apacible.
Siento la alegría recorrer cada parte de mi cuerpo, sensación que hace muchos años no tenía el placer de sentir.
Me acuesto en la cama a ocuparme de mis obligaciones hasta que me quedo dormida por lo que parece una eternidad.
Me despierto aproximadamente tres horas más tarde y observo una tarjeta color morado en el pie de mi comodina... Tiene que ser la dirección que me ha prometido Salam, no la he sentido cuando entro al cuarto.
Reviso con detenimiento las actividades asignadas para el transcurso del mes en curso, me dedico a organizarlas en orden, apunto en la agenda la reunión con mis compañeros para dentro de una semana y media, tengo que notificárselo a Rola para que ella se ponga de acuerdo con su compañera y esté preparada para la visita de George en su propia casa, va a ponerse bastante ansiosa por la anticipación.
Veo un hueco libre en mi fin de semana, no hemos planeado nada en concreto, la idea de los paseos no se planificó, por tanto... Podría intentar acercarme a Alepo por mi propia cuenta e ir a ver a mi familia, me encanta esa ciudad, y sé llegar con exactitud, he ido varias veces... Por tanto no me dará problemas el hecho de ir solas. Se lo comunicaré a la tía Najwa para evitar que se preocupe, pero omitiré detalles relativos a lo que iré a hacer hasta allá. No quiero que nadie se entere de que el motivo de mi viaje será ir a ver familiares. El motivo principal es que no quiero que se enteren de la existencia de mis familiares porque quizás puedan pensar que cuál es mi lugar en su casa si puedo estar con gente que si es de mi sangre, y no quiero aparecer en la casa de mi abuela y que piensen que solo fui porque no tengo donde vivir... No es la impresión que quiero darle, necesito tener una especie de recarga en ella, un lugar al que ir cuando sienta que todo en mi vida se está hundiendo.
Me quedo dormida, divagando en la posibilidad de crear un vínculo con mi abuela.