Llegamos al aeropuerto de Beirut, que bien huele la libertad, pisar fuerte, alzar la voz. Puedo observar la llegada de turistas, latinoamericanos los cuales me parecen muy monos, e incluso europeos andando con toda la normalidad del mundo y los residentes le ignoran, los libaneses actúan menos preocupados por verlos en su país. Se entiende, están un poco más habituados a recibir gente de forma constante... Y la gran cantidad de sirios viviendo en su país sé que va a ir aumentando conforme vayan escalando los ataques en Siria, Dios no lo quiera... Me gustaría en este momento estar en igualdad de condiciones que esas personas que vienen de paseo y ya, tienen una reserva de hotel pagada, una planificación de las actividades que van a realizar en los días que van a permanecer en este acogedo

