—Amira querida... ¡Has venido hoy, no te esperaba! —espeta May de forma entusiasta. —Hola, sí... Que pena por no avisarte. —Digo mientras me sacudo los pies para entrar a su casa. Nos sentamos y contamos novedades, arreglo mis cosas en el cuarto de huéspedes y procedo a preguntarle a May por la ubicación de Salam. —¿Puedes decirme con exactitud dónde está viviendo Salam?—, tengo que tener una conversación con ella. —¿Ha pasado algo malo? —Pregunta May alertada. —No, nada grave, solo necesito hablar un rato con ella y tengo planificado ir a verla. —Agrego con ligereza. —Mmm, te entiendo, bien... Yo puedo llevarte, déjame ir por mis cosas. —Se ofrece con cautela, puedo notar que le causa intriga. —No te preocupes, yo volveré después de un rato, solo necesito tener una conversación pe

