Capítulo VII

1785 Words
Rola y yo salimos corriendo a dentro de la casa, no tenemos confianza con Ahmad como para recibirlo afuera en la entrada como si fuera nuestra visita. Esperamos que sea el padre de Rola quién salga a recibirle. Nos quedamos mirando por la ventana y escuchamos saludos formales: —Buenas tardes, Alí, ¿cómo se encuentra mi prima Nawja?—Dijo un señor de mediana edad con el cabello bastante claro, y unos ojos azules muy expresivos. —He venido porque mi hijo quiere pedir la mano de una de sus hijas. —Expresa de forma entusiasta. El padre de Rola se aclara la garganta y mira todo a su alrededor con gesto confundido, tarda aproximadamente tres minutos en responder hasta que rompe el silencio incómodo contestando al saludo y requerimientos del señor que llegó junto a Ahmad, acabo de procesar que se trata de su padre... Y él... Ahmad... Quiere casarse con Rola, no es que me sorprende demasiado, mi mejor amiga es muy atractiva y de corazón noble, pero... No le conoce, y la única impresión que tuvo de ella no fue demasiado amable. —¿Qué tal Omar?, Najwa se encuentra bastante bien, con los malestares comunes a nuestra edad. —dice de forma seca el señor Alí, y hace una pausa, hasta que pregunta. —¿tú cómo te encuentras Ahmad? —formula la pregunta en tono irónico. —Bastante bien tío... Y nervioso, muy nervioso. ¿Podemos entrar? —Le responde Ahmad titubeando. —Sí, de verdad discúlpenme por no estar preparados para atenderles, pero ya informaré a Najwa para que les agasaje con un postre al menos. —Espetó el señor Ali con un gesto más calmado que el que poseía hace un rato. Le miro la cara a Rola y se encuentra realmente pálida, nosotras nunca hablamos demasiado referente a chicos y los sentimientos que podamos tener por ellos... Pero no he visto ningún tipo de interés de parte de ella por Ahmad... O quizás lo disimule, no tengo la menor idea... Decido hacerle saber que estoy para apoyarla. —¿Rola, te encuentras bien?, estaré de acuerdo contigo con cualquier decisión que tomes, ¿me entendiste?, sé que tus padres no te obligarán a comprometerte con Ahmad. —Expreso con cautela, sin querer ser imprudente o hacerla sentir incómoda. —Sí Amira... Me encuentro bien, solo que... Un poco confundida. —balbucea—Me agrada Ahmad, le llevo viendo desde el penúltimo semestre... Pero... No estoy lista para casarme, o eso creo, ni siquiera estoy segura de que es lo que siento... — —Tienes que estar calmada. No te están obligando. —puntualizo con seguridad. —Amira no estás entendiendo nada. Mis padres no me obligarían a casarme con Ahmad ni con nadie que a mí me cause algún disgusto, pero me han criado con el deber hacia los que amas como un principio fundamental... A pesar de que no me obligan, lo dejan entrar a casa para hacer su proposición... Y si yo lo rechazo... Me sentiré decepcionada por decepcionarlos... ¿Lo entiendes?, no hace falta que te obliguen de forma tácita a hacer algo que no estás segura de hacer para sentirte obligada, hay muchas formas de generar presión y mi familia a pesar de ser de las más respetuosas y conscientes de la localidad, son árabes después de todo, y no pueden desprenderse de todas sus costumbres... El matrimonio es sagrado para ellos... —expresa de forma apresurada todas sus palabras mientras las lágrimas corren como cascada por su delicado rostro. —Yo quiero conocer a la persona que vaya a ser mi esposo, no quiero besar a un desconocido. —dice de forma genuina. La entiendo perfectamente, cada cosa que dice es real, intento ordenar las palabras adecuadas para servirle de consuelo y me quedo sin tiempo. Justo cuando iba a empezar a hablar, Salam irrumpe en la sala y nos indica que subamos a ponernos presentables porque había una visita importante en casa. Rola y yo subimos afligidas al cuarto y no emitimos ninguna palabra en el trayecto a vestirnos. El ambiente se ha puesto muy pesado. Nos ataviamos con vestidos, yo escogí uno color azul rey con detalles color crema que es muy cómodo. Y Rola se ha puesto uno color rojo con detalles dorados, le resaltan tanto que es imposible no admirar su belleza. Bajamos juntas a la sala y visualizamos a Ahmad sentado junto a su padre teniendo una conversación amena con el señor Ali, al parecer se llevan bastante bien y Ahmad es un tipo tranquilo. No va a disgustarme si Rola toma la decisión de casarse con él, supongo que terminarían juntos la universidad... Solo... ¿Dónde viviría yo si Rola se va de casa?, es obvio que debo preocuparme por encaminarme por cuenta propia... A pesar del cariño que me profesa la tía Najwa no me sentiría cómoda estando en casa sin la presencia de Rola, ellos no son mi familia consanguínea, no tienen obligación conmigo, ni quiero presionarlos a que la tengan. —Buenas tardes, tío Omar. —expresa Rola y yo canturreo lo mismo mientras nos sentamos juntas en un mueble en el final de la sala sin mirar a la cara a Ahmad que tiene la cabeza cabizbaja. El señor Alí entrecierra los ojos y nos mira. —Tus dos hijas son muy bonitas, Alí, muy esbeltas. —afirma. —Y tienen un aura muy especial, Dios les bendiga... ¿Entonces cuál de las dos es Amira, Ahmad?, no estamos aquí para perder el tiempo, da tu propuesta al tío Alí para dar por sentado el compromiso más temprano que tarde y que puedas venir a visitarle cuando Najwa lo autorice. —espeta el padre de Ahmad con tranquilidad. Rola y yo nos miramos con cara de horror. No puede ser que tenga que pasar esta situación tan incómoda. Siento una corriente gélida apuñalándome la espalda en este momento, ¿cómo pueden interpretar los padres de Rola la situación si me niego a casarme con Ahmad?, no puedo acusarlo de déspota como lo hice con Naim, estaría mintiendo, sé que él no es ese tipo de hombre, es bastante educado, respetuoso, y atento... Y si le rechazo sé que pasara por su mente que tuve la oportunidad de marcharme de su hogar y dejar de ser una responsabilidad para ellos para ser la responsabilidad de un esposo que velará por mi integridad y mi cuidado... Pero... No es lo que yo quiero para mí, no es la vida que intento labrar para mí, no escape del sótano paupérrimo de mi casa para casarme con otro hombre... Esto no es lo que yo anhelo. —¿Amira? —escucho a la señora Najwa mencionar mi nombre con atención, sacándome de mis reflexiones y preocupaciones. —Sí, diga. —respondo distraída. —¿Has escuchado las palabras del tío Omar querida?, su hijo Ahmad, ha venido a pedir tu mano y mostrarnos sus respetos. —canturrea con una sonrisa tenue en el rostro. —No le presiones mamá, sabes que Amira no ha estado pasando por una situación fácil. —interrumpe Rola en mi defensa. —Amira no es nuestra hija, ella es la mejor amiga de mi única hija, Rola. —dice por fin el señor Ali con un ápice de disgusto. —Ella es la hija mayor del difunto Amín Farhad, el de las maniceras 'Princesa', ella se encuentra viviendo con nosotros de forma temporal debido a diferencias con su madre la cual se ha visto muy afectada por la repentina muerte de su abnegado esposo. —expresa con pena el señor Ali. No tengo palabras, no quiero dar un rotundo no para no defraudar a la familia de Rola. Tampoco estoy dispuesta a casarme con Ahmad, sé que es una buena persona, mi corazón me lo indica, pero yo no lo amo. —De verdad siento mucho lo del padre de Amira, y si hubiera sabido que su padre ha fallecido no me estuviera presentando en su casa con estas condiciones, disculpen si estoy siendo falta de respeto por dirigirme de forma directa a Amira... Pero... ¿Estás bien, necesitas algo, algún tipo de apoyo? —expresa Ahmad con nerviosismo. Agradezco que se haya tomado el interés en preocuparse por mí, es poco común que alguien lo haga, pero no puedo casarme con alguien porque haya tenido una atención conmigo. —Estoy bien dentro de lo que cabe, gracias por la preocupación. —expreso con timidez. —¿Amira quieres hablar, lo necesitas? —pregunta la señora Najwa con apariencia nerviosa. Deseo que todos dejen de mirarme con lástima, no se siente bien encontrarte rodeada de consideración por lástima. —No tía Najwa, no hace falta. Me encuentro perfectamente bien. —respondo con acritud. El señor Omar mira a todos con gesto incómodo, siento como que si estuviese inquiriendo la respuesta a la propuesta de su hijo, hasta que toma la palabra: —¿Entonces Ali, tu protegida puede casarse o no con mi hijo? —pregunta exasperado el padre de Ahmad. La señora Najwa mira a su esposo con gesto osco, como si estuviese hablando con la mirada. —Papá, creo que Amira no está preparada para comprometerse. No estaría listo para casarme si tú acabaras de fallecer. Creo que debo darle su tiempo, no voy a desistir a querer ser su esposo ni voy a acercarme a ella para irrumpir en su vida. Pienso estar del lado del respeto a lo nuestro. —hace una pausa con gesto apenado. —No hace falta que nadie me recuerde que los musulmanes no tenemos novia, nosotros cuando nuestras propuestas son serias solo nos casamos y ya. Y mis intenciones con Amira son las más sanas, pueden tener seguridad de ello. —expresa Ahmad con gesto erguido, mientras mira a todos atento a lo que van a decir respecto a lo que acaba de aclarar. Admiro su posición y respeto, me hace sentir que se encuentra en mí misma sintonía y pensamientos. No es un hombre abusador u opresivo, son cualidades dignas de admiración en un hombre que ha crecido en este entorno. Sinceramente de todas las cosas que siento, la que más me invade en este momento es la vergüenza. Tengo la convicción de que si Rola se encontrara en mi lugar, ella diría un rotundo sí, y se aventuraría a la ruleta rusa que debe significar ser la esposa de alguien a esta edad y sin haber finiquitado mi carrera universitaria, aunque él sea mi compañero de la misma... Son pocos los hombres que cursan los mismos estudios que yo... La respuesta es clara y es momento de hacerla saber.
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