— ¿Qué pasa? ¿Por qué no dices nada? — preguntó Adele nerviosa.
— ¿Decir algo? ¿Cómo quieres que diga algo luego de haber escuchado tu voz? Cualquier otro sonido luego de escucharte cantar se vuelve la cosa más espantosa del mundo. Eres, ehm t-tu voz es hermosa.
Ady se sonrojó.
— Gracias, Adam.
— Estem... limpiemos, ¿si? — dije nervioso al ver que Adele no dejaba de morder su labio.
— Claro — dijo ella viéndome confundida.
Estuvimos mucho tiempo en la cafetería limpiando, pensé que no lo haría, debería estar practicando con el equipo de fútbol, pero quería estar cerca de Adele.
No estábamos hablando, sólo escuchábamos la radio en el fondo, a veces yo cantaba alguna canción y Adele me veía sorprendida mientras yo le sonreía.
Hasta el silencio era lindo con ella.
— ¡Bien, no aguanto! — dijo Adele guardando todo lo que habíamos utilizado — ¿Cuál es tu propuesta importante?
La propuesta, lo había olvidado.
Sonreí.
— No digas que no — pedí.
— Si supiera lo que es tal vez.
— Por favor, di que sí — pedí haciendo un puchero.
— ¡Adam, dime qué es! — dijo ella llena de curiosidad.
Reí.
— ¿Irías al partido de fútbol? — pregunté al fin.
Hoy era el primer partido de la temporada y competiríamos con el equipo de "Los Halcones", ellos eran muy buenos y era importante para nosotros ganar este partido para empezar la temporada con buen pie.
— ¿Al de hoy? Pero es en un par de horas y estoy hecha un desastre — dijo viendo su ropa y cabello llenos de comida por todas las veces que nos caímos.
— Por favor — dije juntando mis dos manos — Yo te llevo a tu casa para que te arregles y te pasó buscando más tarde. Además, será bueno para tu timidez rodearte de más personas.
— Pero son muchas personas.
— Acostúmbrate, serán más cuando seas una cantante famosa.
Ella sonrió.
— Pero de todos modos no sería como acompañarte. Tú estarás jugando.
— Verte en las gradas es suficiente para mí — sonreí.
— No tengo opción, ¿verdad? — dijo ella sonriendo.
— Exacto, ahora vámonos.
***
Aparqué frente a la casa de Adele que estaba buscando sus llaves en su mochila.
— Agh, las dejé en mi habitación.
Nos bajamos y ella tocó el timbre. Sus dos padres nos abrieron quedando boquiabiertos.
— ¿Pero qué..?
Adele y yo estábamos cubiertos de comida de pies a cabeza y con un fuerte olor a productos de limpieza.
— Hola, señor y señor Castle. Vine a dejarles a su terroncito de azúcar — sonreí.
— Hola, Adam — sonrió su madre con una mirada confundida — ¿Por qué están así?
¿Cómo les explico a unos padres que hice que su hija fuera llevada a detención donde en vez de limpiar lo que hicimos fue bailar, nos caímos un montón de veces para que al final su hija me cantaran haciéndome fantasear con besarla?
Pues no lo haré.
— Es una divertida historia que a Adele le encantará contarles — le di una sonrisa a Adele que me fulminó con la mirada — Sólo quería decirles que invité a Adele al partido de fútbol de hoy y que vendré en dos horas.
— ¿Juegas fútbol? — preguntó el señor Castle.
— Si, soy delantero. — sonreí orgulloso.
— ¿En serio? Yo era mediocampista — me respondió él pasando de confusión a alegría.
— Wow, deberíamos jugar un partido algún día — dije.
— Claro que si — me respondió con una sonrisa y luego vio a Adele que nos miraba confundida — No la traigas tan tarde, Adam.
— Así será, señor Castle.
Ellos entraron a la casa.
— ¿Qué fue eso? — preguntó Adele.
— Eso fue un yerno que le cayó bien a su suegro — sonreí.
Y Adele rodó los ojos divertida.
— Nos vemos en un rato, Ady — me despedí guiñándole un ojo.
Al llegar a mi casa corrí hacia mi habitación, tomé mis cosas y corrí de nuevo a mi camioneta.
Debería haber estado en la cancha hace una hora.
Revisé mi celular donde tenía más de quince llamadas de Nathan, del entrenador y de otros integrantes del equipo.
Encendí el auto y me dirigí al instituto.
— ¿Dónde rayos estabas? — me preguntó Nathan cuando entré a la cancha luego de haberme cambiado.
Lo ignoré.
Aún seguía molesto por su actitud con Lucas.
— Ah, hasta que al fin llegas — dijo el entrenador Bob molesto — Te haría hacer 40 vueltas al campo pero ni para eso hay tiempo. Empieza a calentar.
— Si, disculpe la tardanza.
Luego de calentar y practicar durante más de una hora tomé mi mochila.
— Lo siento — les dije a todos — ¡Vengo en 20!
— ¿Pero qué..?
No me dio ni tiempo de escuchar las quejas del entrenador porque corrí a mi camioneta.
Tenía que buscar a Ady.
Normalmente no me hubiera tomado tanta molestia por una chica, pero le había dicho que la buscaría y eso haría.
Llegué a su casa algo sudado de tanto correr.
— Hola, Adam — me saludó la madre de Adele luego de que llamé a la puerta.
— Hola, suegra — dije guiñándole un ojo a lo que ella rió.
— ¿Cómo que suegra? — dijo Adele saliendo por la puerta.
— Bueno, futura suegra, es casi lo mismo — dije encogiéndome de hombros y dándole una sonrisa de lado a Ady — Vámonos.
— ¡No lleguen muy tarde!
— ¡Así será!
En quince minutos llegamos al instituto que estaba ya abarrotado de personas de este y de otro colegio.
— Wow, m-mucha gente — dijo Adele comenzando a ponerse nerviosa y cubriéndose con su libro de medicina.
— Tranquila, todo estará bien — dije regalándole una sonrisa — Pero, ¿en serio trajiste un libro a un partido?
Ella se encogió de hombros.
— Nunca es mal momento para leer.
Reí mientras seguíamos caminando. Al final del pasillo divisé a Amélie hablando con Lucas, parecía que ya se habían arreglado.
— Vamos — le dije a Adele tomando su mano — Quiero presentarte a unas personas.
Adele vio a Amélie y soltó mi mano.
— No, no, no, no — empezó a decir mientras retrocedía.
— Vamos — le animé — Ella es divertida y amable.
— Y popular, yo no le agradaría.
— No digas tonterías — reí — Eres increíble ¿A quién no le agradarías?
Corrí hacia donde estaban Lucas y Amélie.
— ¡Oigan, chicos! — exclamé llamando su atención — ¡Quiero presentarles a alguien!
— Claro — respondieron al mismo tiempo mientras se veían con una sonrisa.
— ¡Ven! — grité hacia Adele.
— ¡No! — me respondió ella no muy feliz.
— ¡Todo estará bien! ¡No te van a comer!
— ¡Odio que siempre me digan eso! — casi podía verla con sus mejillas rojas del enojo.
Sonreí.
— Un segundo — les dije para luego correr al otro lado del pasillo y tomar del brazo a Adele — Vamos, todo estará bien, lo prometo — le regalé una sonrisa, pero ella se rehusaba a ir — Le diré a mi mama que te prepare galletas.
Adele sonrió y aproveché para medio arrástrala hacia la otra punta del pasillo mientras ella trataba de cubrir su rostro con su enorme libro de Medicina.
Al final pudimos llegar a ellos.
— Ella es Adele, mi novia — les dije con una sonrisa que se borró cuando Adele me pateó detrás de la articulación de la rodilla haciendo que cayera al suelo.
— No soy tu novia — dijo casi en un susurro.
— Bueno, mi futura novia — dije con una sonrisa levantándome — Es MUY tímida y quiero presentársela para que vea que hay vida fuera de los libros y que el mundo no es tan horrible y cruel como ella piensa.
Amélie sonrió y le tendió su mano.
— Mucho gusto, soy Amélie.
— Hey, Ady, quita ese libro y muestra tus hermosos ojos — dije arrancando el libro de las manos tomándola desprevenida, ella cubrió rápido su cara con su cabello
Rodé los ojos divertido.
— Dame mi libro — me pidió viéndome enojada.
— No hasta que saludes — dije sintiéndome su padre.
Ella tomó tímidamente la mano de Melie y luego la soltó rápidamente.
— H-hola — susurró.
— Él es Lucas — dijo Melie al ver que éste no se movía — Es el nerd del instituto.
— Ya nos conocemos — dijeron ambos al mismo tiempo.
— Adele era mi compañera de asiento antes de que te colocaran a ti — explicó Lucas.
— Oh, ya entendí.
— No seas tan tímida, Adele, eres una gran chica — le animó Lucas.
Vi como Adele quitaba lentamente el cabello de su rostro.
— Gracias — dijo en un susurro.
— ¡Wow! — exclamé aplaudiendo — ¡Eso es un gran proceso!
— Tonto — dijo Ady entre dientes.
— Escuché eso — hablé — Lucas, te quería pedir un favor, necesito que le guardes un puesto a Adele junto a ti durante el partido y te asegures de que no se vaya. Quiero que me vea hacer muchos goles hoy.
— No te preocupes, yo me encargo — respondió — Y quería agradecerte de nuevo por tratar de salvarme de una golpiza de Nathan.
— No te preocupes. Es mejor prevenir que lamentar — le dije para luego verlo junto a Amélie, sonreí — Veo que te sirvió mi consejo espero que...
— ¿Cuál consejo? No sé de qué hablas — Lucas se rascó la nuca nervioso.
— El que me pediste para...
— ¡AMÉLIE! ¡ADAM! — gritó Chloe vestida ya de animadora corriendo hacia nosotros haciendo que Adele se removiera incómoda en su lugar. Se veía tan hermosa, pero aún estaba enojado con ella. — ¿Por qué no se han cambiado? ¡Ya el partido va a empezar!
— Tienes razón — dijo Amélie preocupada — Tenemos que cambiarnos, Adam.
Asentí pero me acerqué a Adele.
— Por favor, quédate hasta el final del partido — le rogué y tomé su mejilla acariciándola — Quiero que sepas que cada gol que haga son para ti y significan: "Confía en ti", "Eres hermosa" y "No seas tímida" .
— Suerte — dijo en un susurro una Adele muy sonrojada.
— No la necesito — dije guiñándole un ojo para luego correr a los vestidores.