Capítulo 13 “El Partido”

1773 Words
Entré a los vestidores y comencé a desvestirme para ponerme el uniforme. No había nadie más, hasta que vi entrar a una hermosa chica con una gran y rubia melena rizada. — ¿Qué haces aquí, Chloe? — pregunté — Este es el cambiador de hombres. Yo estaba sólo en bóxer cuando ella entró, pero no me incomodé. Mi cuerpo no era algo de lo que me avergonzara, ni un poco. Ella me miró de arriba a abajo y sonrió. — ¿Qué te pasa conmigo, Adam? — preguntó ella acercándose — Me ignoraste por completo hace unos segundos y ahora sólo estás con esa chica gótica. — Se llama Adele. — Eso no me importa — dijo acercándose cada vez más. Ella comenzó a acariciar mi torso para ir subiendo por el cuello y colocar sus manos en mi mejilla. Tomé fuerzas y me alejé. — No, Chloe. Estoy enojado contigo — le dije — ¿Cómo pudiste ser tan mala con Lucas? Ella rodó los ojos divertida. — ¿En serio vamos a discutir por el nerd? — preguntó volviendo a acercarse. — Si, vamos a discutir por eso — hablé alejándome un poco más — Estás siendo muy cruel con todos últimamente. — Adam, ellos no son nadie. Ni siquiera son nuestros amigos — dijo ella — ¿Por qué te importa tanto? — ¡Ellos sí son mis amigos! Chloe me miró sorprendida. — Está bien, lo siento — dijo ella viéndome triste — Soy una imbécil. Entiendo porqué me cambiaste por Adele. Uy, ya me sentía culpable. Me acerqué a ella. — No, no eres una imbécil — dije acariciando sus brazos para luego abrazarla — Y no te he cambiado por nadie. Nunca lo haría. Adele es sólo una amiga. Chloe me miró haciendo un pequeño puchero. Es una diosa. — ¿No me cambiarás? — preguntó ella. — Nunca. Sonrió. — Recuerda que eres sólo mío. — dijo para luego besarme. Le correspondí al instante profundizando el beso. La levanté y ella enrolló sus piernas en mi cintura donde la recosté del lavabo. Ella acariciaba mi cabello mientras yo bajaba a su cuello y volvía a subir sus labios. — Me encantas — susurré antes de besarla de nuevo. — ¡Adam! ¿Qué rayos haces? — gritó alguien a mi derecha. Me giré para ver a Nathan, Chloe se separó como un resorte de mí. Fruncí el ceño. Gracias, hermano, no pudiste llegar en peor momento. — Estoy algo ocupado — dije rascando mi nuca — ¿Qué quieres? — El partido va a empezar — dijo alternando su mirada entre Chloe y yo — El entrenador te está buscando como loco. Lo ignoré. — Vamos, hermano — dijo Nathan acercándose — Lo siento por cómo me comporté con el nerd. Fui un idiota. — Siempre lo eres — reí y choqué los puños con mi mejor amigo. — Vaya, esa reconciliación fue más fácil — dijo Chloe que se veía algo incómoda, supongo que porque nos acababan de cachar. — Pero se nota que su reconciliación te gustó — dijo Nathan fulminando a Chloe. Sonreí. Nos besamos. Chloe caminó delante de nosotros dejándonos una increíble vista de su... cabello, claro. — Me besó, hermano. Esta vez ella me besó a mí — le susurré a Nathan feliz. — Me alegra, hermano. Sabía que ustedes terminarían juntos. — Ahora, vamos al partido. — De hecho, adelántate. Yo los alcanzo en un segundo. Se me quedó la b***a de capitán justo en el vestuario. — ¡No tardes! — dije corriendo hacia el campo y oasé a Chloe también — ¡Nos vemos, hermosa! Llegué donde estaba el equipo para recibir un buen regalo del entrenador: — ...blah, blah, blah, no te iba a dejar jugar — ¿QUÉ? — Pero una pieza importante, blah, blah, blah ¿Dónde está Nathanael? — Está discutiendo con Chloe — dijo Antoine llegando a mi lado — Fui a llevarle su b***a, la había dejado en las gradas. Lo miré confundido y giré a las gradas pero vi a Adele junto a Lucas. Ella estaba leyendo tranquilamente su libro, como si todo el ruido a su alrededor no fuera molestia para ella. Sonreí. Es una chica increíble. Un sudado y despeinado Nathan llegó a nosotros con su b***a en la mano. — Ya estoy acá. — Bien, ganemos ésto. — dijo el entrenador. *** Ya iba a terminar el primer tiempo y estábamos 1 - 1. Trent del equipo contrario tenía el balón, corrí hacia él y logré quitárselo, pero llegaron dos más a mí. Le hice un pase a Nathan quien me hizo la señal, volví a correr, me dio el balón e hice el gol que concluiría el primer tiempo. Todo el público empezó a gritar. La gran mayoría era de este instituto ya que este partido era acá. Sonreí viéndolos a todos pero buscando a una sola persona. Adele estaba viéndome con una sonrisa, le hice un guiño a lo que ella se sonrojó y comenzó a cubrir sus mejillas con su cabello. ¡Es una ternura! Vi a Chloe que se estaba poniendo en su posición con las animadoras, pero estaba viendo a Adele y luego me vio a mí con el ceño fruncido. Está celosa. Sonreí y le lancé un beso. — Gran gol, hermano — me dijo Nathan colocando su brazo alrededor de mis hombros, mientras veíamos a nuestras animadoras hacer una rutina cien veces mejor que la de Los Halcones. — Igual tú — dije ya que él había hecho el primer gol. El descanso terminó en lo que me parecieron tres segundos y volvimos a la cancha. Los Halcones estaban enojados porque estaban perdiendo por lo que no pasaron unos minutos hasta que el partido quedó 2 - 2, pero no podía permitirlo e hice otro gol. De inmediato señalé a Adele, desde acá podía ver cómo se sonrojaba. Todo el público había girado a verla. Ups, fue un error señalarla. Modulé un "lo siento" al que ella asintió mientras se encogía en su libro. No faltaba mucho para que el partido terminara cuando Los Halcones hicieron otro gol. Oh no. Tomé el balón y me acerqué al arco del otro equipo, cuando estaba a punto de hacer el otro gol, alguien del otro equipo me derrumbó. Soló podía sentir el ardor en mi tobillo al caer con todo mi peso sobre él. ¡Agh, vaya qué dolía! Comencé a decir un montón de cosas no muy lindas en español mientras me retorcía de dolor. Noté como había gente a mi alrededor. — ¿Qué tiene? — preguntó una chica. — Señorita, necesitamos espacio. — Adam, ¿estás bien? — vi a una preocupada Amélie. Pero yo sólo pensaba en una cosa. — ¿Adele sigue aquí? Ella vio hacia las gradas y yo también. Adele estaba discutiendo con un señor de seguridad para que la dejaran pasar mientras me veía preocupada. Sonreí. — Dile que todos los goles que hice fueron por ella y que espero que haya recibido mi mensaje y deje de ser tan tímida. — ¿Sabes qué no vas a morir, verdad? — Dile a mamá que la amo. — Pero... — Adiós, Melie. Fuiste una gran amiga — dije para luego cerrar mis ojos y sacar mi lengua dispuesto a seguir la luz al final del túnel. — Levántate, muchacho, sólo es una torcedura de tobillo. Tienes que ir a la banca. — escuché a uno de los enfermeros. — ¡No me dejan morir en paz! — exclamé indignado mientras me ayudaban a levantarme. Amélie soltó una gran carcajada. Vi mi vendado tobillo mientras me ayudaban a llegar a la banca. Marco, un suplente salió en mi lugar para que el partido continuara donde Nathan cobraría el penal de la falta que me hicieron. Quedaban menos de dos minutos para que el partido terminara. Pero claro, Nathan cobró perfectamente el penal logrando el gol ganador de hoy. Tal como le enseñé. Reí feliz por la victoria. Nathan corrió hacia Amélie y la besó frente a todos. Sonreí. — ¿Se puede? Giré a ver a Adele mientras se acercaba a la banca. Asentí y ella se sentó a mi lado. — ¡Qué linda pareja! — dijo uno de los del equipo pasando junto a nosotros. Adele se puso incómoda de inmediato pero también se sonrojó. — Ignóralo — reí — ¿Cómo estás? — A-algo intimidada — dijo en un susurro — Hay mucha gente y muchos se están dando cuenta de mi existencia y eso no me gusta. — Eres increíble. Todo el mundo debería darse cuenta de eso. — le dije con una sonrisa. — ¿Pero tú cómo estás? ¿Tu tobillo? — ¡Auch! — hice una queja de dolor al recordar mi tobillo y Adele rió — Te juro que podía ver la luz al final del túnel, pero te recordé y sentí que todavía reñía razones para seguir viviendo — Adele se sonrojó — Aún no he ganado la apuesta — le susurré y ella rió. — M-me preocupaste — dijo viendo a sus pies que se balanceaban por no llegar al suelo — Obviamente no te creo ese cuento de que ibas a morir. Pero si me preocupó que tu herida fuera grave. — No te preocupes más, sólo es una torcedura. — acaricié su mejilla — ¿Podrías verme a los ojos? Ella despegó su vista del suelo y conectó su mirada con la mía. Adele es tan especial, tan única. — Me encantan tus ojos cafés. — ¡AAAAAH! — nos sobresaltamos al escuchar un grito. Era Amélie que nos miraba con una sonrisa. — Lo siento, es que su romance es tan hermoso. No pude resistirme — dijo mirándonos avergonzada. — No tenemos ningún romance — dijo Adele mirando el suelo. ¿Por qué ese comentario me dolió? — Por ahora — dije encogiéndome de hombros. — Definitivamente ya los shippeo — dijo Melie emocionada — Pero yo realmente vine a preguntarte, Adele, si sabes qué se hizo Lucas. Ya no está en su asiento. — Me dijo que no se sentía y que se iría a su casa. Debe estar en el estacionamiento o seguro ya se fue. — Gracias — dijo Melie antes de correr al estacionamiento. — Gracias por estar aquí hoy, Adele — le dije regalándole una sonrisa. — Gracias a ti — dijo devolviéndome una hermosa sonrisa — Por ser tan diferente a como imaginaba.
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