Éber Faure Daila llegó justo cuando Valeska se estaba yendo, creí que había escuchado todo lo que ella dijo, pero al ver que actuaba con naturalidad me relajé. Como su abuelo nos esperaba para almorzar ya era hora de irnos, en la acera del edificio estábamos los dos sin saber que hacer. — ¿qué esperamos? —pregunta ella — Yo que me digas que hacer, soy el invitado ¿no? Los dos comenzamos a reír, ella me tomó del brazo y recostó su cabeza a él. — Lo siento hoy estoy muy distraída, vamos en mi auto. — Vamos en el mío, espérame aquí. Fui por mi auto de prisa, y pasé recogiéndola, semanas atrás no hubiera creído que estaría llevando a Daila en mi auto a un almuerzo a su casa. — Eres muy callada Dije mientras miraba el camino, tenía pena con ella. — Nunca sé cómo iniciar una conversaci

