Daila Street Fue la navidad más triste que yo haya recordado, me senté por horas a esperar que fuera cambio de año y cuando los fuegos artificiales adornaron el cielo solté en llanto, todos los años eran peores uno del otro y este era el más caótico de todos, siempre sola sin nadie a quien abrazar, sin cenas, sin regalos, sin alegría y sin amor. Regresé y entré a la habitación de mi madre, habían cajas por doquier, cajas que jamás había visto o no recordaba. — No pasará nada que no quieras. Esa frase llegó a mi mente y con él un recuerdo fugaz de mí en la cama con un hombre. — ¿Qué haces aquí mi niña? — ¿Porqué siento que estaba abriendo esas cajas? — Por que lo hacías Daila, pasaste horas sentada aquí con un chico intentando entender tu pasado. Mariángel se fue y me acosté en la

