POV NICOLE
Después de ver toda esta situación con Nicolás y Hadashad. Y para el colmo cuando vi que se acercaba mi adorada cuñada, decidí seguir a Hadashad, no sé por qué, pero la chica me cayó bien. Se le nota el carisma y las garras que tiene, no creo que se la ponga fácil a algunas aquí.
— ¡Hey! Espera — tengo que casi correr para poder alcanzarla — ¿podemos hablar?
— Claro, dime ¿Qué pasa? — no está sonando muy amable, pero yo sé que no fue una buena situación la que vivió allí con mi hermano.
— Solo me gustaría conocerte más, si se puede. Sé que eres nueva y no tienes a nadie aquí, y yo quería saber ¿si podemos hablar, conocernos, compartir? No sé cualquier cosa.— su cara en este momento me causa un poco de risa. Pero no es momento para reír — ¿Qué dices?— continúe hablando, ya que no decía nada.
— No es un problema para mí, pero creo que como viste no tengo buena relación con tu hermano. Y una peor con tu cuñada, no creo que sea posible, ya que ellos son tus amigos— en parte ella tenía razón, pero soy de esas clases de personas— Y eso no es malo, pero siempre estarás de su lado, y de verdad no necesito más inconvenientes en mi vida. Ya de por sí sola es complicada — aunque ella tenía razón en muchas cosas, tampoco era como que mi querida cuñada me importe, es más, ni bien me cae, y mi hermano, ese es cuento aparte.
— Olvida eso, a mí no me importa estar de lado de ninguno. Solo creo que necesitas una amiga y yo puedo ser esa.
— Creo que... está bien. Podemos ser amiga— siii había conseguido lo que quería— Y ahora si me disculpas, debo seguir a clases— en ese momento si se portó muy amable conmigo.
— Claro yo igual debí ir a la mía, pero nos vemos en otro momento—le di una sonrisa, esperando que si llegara a pasar lo de ser amigas.
— Claro— Hadashad se marcha a su clase, y yo decido hacer lo mismo.
La vida de mi hermano y la mía no ha sido del todo fácil, creo siempre lo he tenido a él apoyándome. Tenemos 18 años, y por cosas del destino o de nuestros padres, de tanto ir y venir, no pudimos avanzar como se debía, por eso aún seguimos en la preparatoria a los 18 años. Donde se suponía que estaríamos en nuestro primer año de universidad. Pero yo siempre he dicho que la vida es como es. Y al que vivirla como venga.
Por otra parte mi hermano no es ta tan conforme como yo, podría decir que odia a mi padre por lo que pasó, pero aunque él tenga la culpa, yo no podría odiarlo como él. Siempre he pensado que el odio no es muy bueno para la vida. Y que todo en la vida será castigado por alguien más soberano que ninguno de nosotros.
Mi madre siempre fue una madre que lucho por nosotros, siempre hizo todos por nuestro bien y no ha dejado de hacerlo jamás. En Hadashad veo algo que me hace recordar que, aunque la vida será difícil al que vivirla. Y disfruta mientras se pueda. No sé algo en ella me llama la atención, me encantaría tener una amiga de confianza, como ella se ve que es.
Después de mi clase, decido buscar a "mi nueva amiga", para hablar con ella y conocer un poco más de ella.
— Hey, Nicole—escucho a Marcia llamarme.
— Hola, Marcia, ¿Qué pasa?— Marcia es una amiga, vive cerca de casa y nos conocemos desde hace 2 años.
— Oye, ¿quieres ir a la cafetería?— su invitación no me toma por sorpresa, ella es una buena persona, aunque sé que en realidad no esta interesada en tener una amistad conmigo.
— No puedo. Estoy buscando a alguien, en otro momento ¿si?— sé que hace mucho que no comparto con ella, pero no soy tonta, sé que me busca por mi hermano, y eso me molesta. Prefiero no salir con ella.
— Está bien, te entiendo— trato de darme una sonrisa, la cual se veía tan forzada.
— Gracias Marcia. Nos vemos luego— ella se despido de mí, y continuo su camino.
Alcanzó a ver a Hadashad desde aquí, así que me dirijo hacia ella.
— Hola, ¿Termino tu clase?— me pregunto ella muy amablemente, se veía hasta feliz, pero al mismo tiempo la noté más banca o simplemente estaba cansada.
Alcanzó a ver a Hadashad desde aquí, así que me dirijo hacia ella.
Si, ya no tengo más, te invito un café— se le iluminó la cara, parece que dije algo muy emocionante o gracioso.
-
— Si Por favor. Falta que me hace— asentí, amabas salimos de la preparatoria hacia el otro lado de la calle, allí hacían un café de madres. Y además, estaba el chico más guapo de la historia.
— Hola baby — llegamos al café, saludo a Robert, el cual es mi novio desde hace casi un año, mi hermano es muy celoso, pero Robert le cae súper bien, y son muy amigos. Su madre es la dueña de este café, y él, luego de que sale de la universidad viene ayudarla, tiene veintiún años, y es estudiante de medicina.
— Mi vida, ¿Cómo estás? — pregunta el de inmediato me ve, dándome un beso en la frente, cómo siempre hace cuando hay personas junto a nosotros.
— Súper— contestó emocionada — Ella es Hadashad, es una nueva compañera, y una nueva amiga— la agarró por las manos, ya que se encontraba detrás de mí, la pongo delante para presentársela a Robert.
— Mucho gusto, me llamo Robert, y soy el novio de esta señorita hermosa que está aquí — le tendió su mano, esperando que ella haga lo mismo, lo cual hizo un tanto dudosa. Pero al final lo hizo.
— Yo cómo Ella ya té dijo— me miro y señaló— me llamo Hadashad, y soy su nueva amiga— que haya dicho aquello me agrado mucho. Yo solo sonreí con eso.
— Mucho gusto. Los amigos de mi chica, son mis amigos— se acercó a mí. Y me dio otro beso en la frente, abrazándose de mí.
— Si nos permites, vamos a tomar un café y charlar— dije muy risueña. Tomando asiento en la mesa que estaba enfrente a nosotras e indicándole a Hadashad que se sentara por igual.
. Comenzamos hablar, a comentar cosas que le gustaron y otras que no en sus días en la universidad. Pero por más que trataba de sacarle información de cosas personales, no lo lograba. Estaba bien cerrada hablar de sus cosas, y la verdad yo soy todo lo contrario, hablo hasta por los codos, creo que aunque ella no me decía nada, yo le había contado mi vida. Y entre tanto hablar al fin dijo algo más, que solo evadir mis cosas.
— Mis padres, nos hemos mudado catorce veces, por asuntos de trabajo de mi padre, él siempre vive moviéndonos de lugar— en ese momento la comprendí más que nunca, ya que mi hermano y yo vivíamos la misma situación, fueron muchas las veces que tuvimos que dejar a nuestros amigos, familiares, mascotas para irnos a otro lugar, incluso aquí tenemos apenas dos años.
— Waoo, ¿si querías que alguien te entendiera? Te aseguro que yo perfectamente soy ese alguien.