Alexander Cipriano Mis latidos siguen golpeando mi esternón e invadiendo mi polla, nunca había estado tan dentro de Clementina y demonios, se ha sentido como un sueño. Tanto que las palabras: “te amo” han salido de mí de forma tan fácil, cuando antes me costaba pensar en estar enamorado de alguien y sé que esta vez es real…se siente tan real. Miro a través de los orificios de la mascara para vislumbrar la figura de Lucille, comienzo a sentirme impotente y rabioso por su presencia ¿Cómo ha llegado o ha entrado a este lugar? Ella parece desconcertada observándonos y ruego en mi interior el que no me haya visto, todo se acabaría rápidamente y alejarían a Clementina de mí. Aprieto mis manos en puños mirando de reojo a Clem, y es que Dios…se ve tan preciosa, no quisiera apartarme de ella ni

