¿Qué ha dicho? No me la creo, se me escapa una risita nerviosa... Me separo de su agarre para caminar hacia el bar, necesito otro trago. Me sigue en silencio y puedo notar mucha seguridad en su persona, está luchando por no agarrarme y sacarme de aquí a la fuerza. Le miro detenidamente, ¿Mía esta noche? Claro que sí. Le cojo de la corbata atrayéndolo hasta mis labios.
-Hazme olvidar- pido.
-Sera un placer preciosa- sonríe. Me agarra la mano para después besarme apasionadamente. Me mira con una sonrisa, sus ojos oscuros y cubiertos por una pasión que lucha por controlarse. Tira de mí suavemente fuera del bar donde nos espera un Aston Martin. El chico del Parking le entrega las llaves, abre mi puerta no sin antes atraparme en otro suave beso, en menos de un segundo ya se encuentra arrancando el auto a toda velocidad.
Le observo por el rabillo del ojo, es muy atractivo. Me siento un poquitín mareada creo que he tomado más alcohol del que he tomado en toda mi vida.
El recorrido se me hace corto cuando llegamos a un hotel de lujo (no tanto como los mios). Abre la puerta sacándome del auto de un solo agarre, me aprisiona contra la puerta atacando mis labios. ¡Una maravilla! Besa como Dios manda. Se separa de mi dejándome con una sonrisa tonta, este hombre es maravilloso, subimos al ascensor e inmediatamente me aprisiona contra una de la pared, besa mis labios con vehemencia y necesidad ¡Ascensor apresúrate o no llegaremos! Desliza su mano por la orilla de mi vestido levantándolo y acariciando, un leve gemido se me escapa. ¡Le necesito! Maldición, este hombre me tiene a punto del jodido orgasmo.
-tranquila estoy igual que tu- jadea. -Eres muy hermosa y no puedo aguantar mucho- gruñe.
El ascensor después de una eternidad llega hasta el pasillo, tira de mi rápidamente hasta la habitación. Me aprisiona contra la pared colocando su cuerpo en forma de aprensión. Me mira por un segundo para terminar besando mi cuello.
¡Dios! ¡Que hombre!
Me besa el cuello, con una pasión inexplicable, baja la cremallera del vestido dejándome solo con ropa interior, me regala una mirada de satisfacción que logra descolocarme -Me encanta- susurra en mi oído, acto seguido me quita el sostén. Como esto va en desbalance quito su chaqueta y seguido su camisa. Comienzo a bajar la cremallera de su pantalón otorgándole suaves caricias a su erección que amenaza con salir en cualquier momento.
-Te deseo- gruñe. -Eres una chica muy bonita y en este momento te hare mía- jadea.
-Hazme tuya. ¡Ya!- Creo que eso fue casi una orden. Como si mis palabras lo hubieran excitado aún más, me arrastra hacia la cama. Se quita el bóxer dejándome boquiabierta, su pene es realmente grande y está completamente erecto. Aprovecho para observar sus pectorales, deslizo una mano por ellos hasta llegar a su erección y masajearlas.
-Mmmm- gruñe -¿Te gusta lo que ves?- Asiento.
-Bien, ahora te hare mía.- me besa ferozmente. Me quita las braguitas mientras comienza a besar y mordisquear mis pezones erectos.
-Perfectos- Dice colocando sus manos sobre mis pechos, me sonrojo y dejo escapar otro gemido de placer. Con sus labios deja un camino de besos de mis pechos hasta mi sexo. La besa venerándola. Siento su lengua recorrerme con detenimiento y deseo. Nuestros gemidos se escuchan por toda la habitación, ¡Me encanta!
-Voy entrar en ti. ¿Quieres?- dice entre besos. Asiento pero espera que responda.
-Sí, hazlo por favor- suplico. Me mira satisfecho y se pone un preservativo. Se ubica entre mis piernas para comenzar a penetrar lentamente, cuando ya se ha acomodado en mí aumenta la rapidez de sus embestidas haciéndome gemir como loca. Esto va demasiado rápido y es excitante, siento el orgasmo llegar en unos segundos y él también lo sabe.
-Eres perfecta- dice al momento que ambos llegamos al orgasmo. Cae rendido a mi lado atrapando mis labios.
-¿Cómo te llamas?- Pregunta con los ojos cerrados. ¿En serio me lo pregunta ahora?
-Sophia Neuer.- gruño. -¿Tu?- Estoy más dormida que despierta.
-Christopher Donovan- es lo último que alcanzo a escuchar cuando caigo completamente dormida.
Me despierto de un sobresalto con un terrible dolor de cabeza. ¡No debi beber! ¡Ha! No debi seguir los malos consejos de mi amiga "El Sexo lo cura todo".
¿En dónde estoy? ¡Oh! Ya me acuerdo. Mi cabeza, duele más al recordar lo de anoche, sonrío levemente. Trato de moverme pero me es imposible un enorme y fuerte brazo me sostiene. Sigue aquí. Trato de no despertarle, así que me escabullo en silencio, es guapísimo lo miro por última vez y me largo. ¿Esto está bien? No lo sé, pero cuando despierte no quiero tener que dar explicaciones.
Salgo del hotel a pasos rápidos, tomo un taxi directamente a casa. Emilie ha de estar esperándome.
-¡Llegue!- grito lo que causa un terrible dolor en mi cabezota. Emilie sale corriendo a mi encuentro, se tira en brazos haciéndonos caer. Sé que está enfadada pero cuando le cuente lo que paso.
-¡Sophia Neuer! Con esa careta de picara y esa actitud de recién follada que traes no me puedo enojar por la preocupación que me has hecho pasar- ríe. -¡Eres una salvaje!- ambas comenzamos a reír como locas.
-Me folle un tío bueno y un experto en el sexo- rio. -¿Qué más puedo decir? Me divertí como nunca-
-Cuéntame todo y dime quien es- toma mi mano tirándome hasta el sillón.
Comienzo a contarle absolutamente todo, desde su invitación a un baile hasta hoy en la mañana que lo deje desnudo en la habitación.
-Mujer quien pensaría que de verdad harías algo así- ríe. -Que caliente nos saliste ¿Le has pedido su número?- arquea ambas cejas.
-¡Dios Mio! Emilie solo fue algo de una noche, tu misma dijiste que nada mas era un lió de despecho- ladeo. -No quiero volverlo a ver en mi vida- me levanto dejándola con una mirada de incredulidad en la cara.
-Tengo que decir que eres una mujer interesante- gruñe. -Follas con un tío bueno que ademas dejo en claro su interés por ti, claro que la escenita de la confesión de tus penas estuvo de mas-
-Desde otro punto de vista haber follado con un desconocido no es algo que una señorita que acaba de terminar una relación haga-
-Si, bueno a quien le importa. Por cierto Daniel ha llamado como un millón de veces y lo he mandado a la mierda un millón de veces- frunce el ceño. -Quiere hablar contigo pero es algo que yo no voy a permitir- advierte.
-No quiero verlo, de una u otra manera lo he engañado- ¡Mierda! Siento una punzada de remordimiento. ¿Cómo pude engañarlo?
-¡Venga! No pienses lo que creo que estás pensando o sino voy a meterte un pepino en el...-
-¡Emilie!- gruño.
-En la nariz- arquea.
-Ve a cambiarte y baja a desayunar todavía hay cosas de las que debemos hablar-
Subo las escaleras en mal modo, no había pensado en que estuve mal engañando a Daniel. No... El cabrón me engaño y yo también lo hice y solo una vez con un tío más bueno que el chocolate así que no importa.
Una noche de pasión que no se repetirá pero que me ha dejado la marca de un hombre espectacular llamado Christopher Donovan. Fue un verdadero placer haberte conocido.