El canto de los pájaros me despiertan, una brisa mueve suavemente la cortina, abro con pesadez mis ojos. Me reclino para levantarme pero me detengo al sentir que todo mi cuerpo duele. Acaricio mis labios al recordar la noche apasionada, ardiente y exquisita que tuvimos. Mi esposo me demostró lo ágil y fogoso que es.
Miro la habitación en la cual estuvimos no me había dado cuenta lo bonita que es. El estilo es anticuado, pero esta bien cuidado.
Una nota en la mesa de luz llama mi atención. Me levanto con cuidado la tomo " Mi bella esposa se que despertaste con dolor en todo en cuerpo. Toma esta pastilla que te ayudará a calmar. Regreso pronto, te amo mucho. " Hay un vaso con jugo natural, coloco la pastilla en mi boca tomo del jugo que esta delicioso. Me levanto busco mi celular para llamar y preguntar por mi hija, pero no tengo cobertura.
Abro las puertas del ropero y me encuentro con que nuestra ropa está ordenada. Tomo un vestido color natural, apleo en la falda pero ajustado en la parte superior, me maquillo de forma natural.
Salgo de la habitación pero me pierdo porque la casa es realmente grande. Casi choco con una señora de cabello blanco pero bien peinado.
— Buongiorno, signora Clark. La tua colazione è pronta. — No entiendo que dice. —
— Lo siento. — Me siento muy avergonzada. ¿ Cómo hago para informarle que no hablo Italiano. Muevo mi cabeza en negación — No entiendo. No hablo Italiano.
— La tua colazione è pronta. — Me extiende su mano para que la tome. Dudo pero lo hago.
Bajamos las escaleras y cruzamos varios pasillos hasta llegar afuera al área donde está una mesa con nuestro desayuno.
— Oh el desayuno. — La señora sonríe y afirma. — ¿ Mi esposo ?
— Il signor Clark è uscito presto. Torna più tardi.
— Lo siento. — Trago el pedazo de tostada y Sonrió. — No le entiendo.
Me señala con la mano para que espere, se aleja un poco.
— ¡¡ Andrea !! — A los minutos llega corriendo un chico, supongo de la misma edad que Teo. De tez trigueña y ojos claros. —
— Che succede mamma?
— Dì alla signora Clark che suo marito tornerà presto. — El chico mira en mi dirección y se sorprende. Vuelve a mirar a la mujer. —
— Signora Clark? — La amable mujer afirma a lo que el joven pregunta. —
— Buenos días Señora Clark. Mi madre dice que el Señor Clark volverá pronto.
Habla muy bien el inglés. Se acerca y extiende su mano para saludarme. Sonrió y le devuelvo el saludo.
— Diculpe que le pregunte. ¿ Teo Clark ?
— Así es. Mi esposo es Teo Clark. — El chico se ve muy sorprendido. Pero me sonríe. — Disfrute de su desayuno.
Los veo irse, me parece extraño pero no le doy importancia. Prosigo a seguir desayunando, todo esta delicioso. Tomo mi celular e ingreso a ver las fotos que nos tomamos. Sonrió al ver algunas en donde Teo hace caras graciosas. La casilla de videos está con un punto nuevo, ingreso y veo que hay un video le doy plan, se escucha un gemido muy alto. El aparato se me cae de las manos del puro susto. ¿ En que momento grabamos un video teniendo intimidad ? Le bajo volumen y le vuelvo a dar play, nos veo a los dos ir y venir en la cama, nuestros rostros desfigurarse de tanto placer. Las manos de Teo me sujetaban cuando lo montaba, su rostro me dice cuanto le gusta verme sobre él.
— Señora. — Dios santo siento que mi cara arde. Bloqueo el aparato. Siento mi garganta seca, trago saliva y cruzo mis piernas ante la sensación que tuve al ver el video. — Lo siento si la asusté. Dice mamá si desea puede ir a pasear a la finca. Para que no se aburra.
— Muchas gracias. De hecho lo haré ahora. — Me pongo de pie, señaló la mesa. — Todo está delicioso. Agradezcale a su mamá.
Ingreso de inmediato a la casa, por suerte no me perdí. Me afirmo en la puerta y cierro mis ojos para calmar toda la sensación que tengo al recordar el video.
Ingreso al baño y me refresco un poco. Una vez lista tomo un pequeño bolso, coloco lo más necesario y salgo. Le pide al chico si tiene una botella de agua, me entrega una. Salgo recorro cada parte del lugar, saco fotos, me saco fotos. Cruzo un puente que atraviesa un río, todo es precioso. Llego a un jardín en donde hay un laberinto, demoro casi 40 minutos en salir.
— Aquí estás. — Teo me abraza por la espalda. —
— Hola esposo. ¿ Dónde estabas ?
— Fui a visitar la empresa.
— ¿ Tiene una empresa aquí también ? — Teo me abraza y besa mi cuello. —
— Así es. No te quería despertar. Te veías muy cansada.
— De quien será la culpa. — Teo me gira lo veo muy feliz. —
— Me declaro culpable. — Teo me abraza y besa mi cuello. —
— Oh si lo eres. — Lo abrazo por el cuello y lo beso. Gimo, Teo aprieta mi trasero. — Mira este lugar, todo es tan bello.
— Lo es.
El cielo hace un estruendo que me hace gritar, abrazo a mi espso. De la nada comienza a llover. Teo me toma de la mano comenzamos a correr.
— Aquí. — Ingresamos a un establo. Me escurro el agua del cabello. Tiemblo debido a un escalofrío que me dio. Observamos el cielo tornarse totalmente oscuro. — Creo que estaremos un buen rato aquí, ven. Te mostraré donde solía quedarme de adolescente.
Me presenta a todos los animales, la mayoría tienen nombres puestos por él y sus hermanos. Me presenta a algunos de los hombres que justo estaban entrando. Pero se van ya que tienen que salir a buscar a unos animales.
— Y esta es la habitación donde nos quedábamos con mi hermano.
Recorro el lugar donde hay fotos de ellos y algunas personas que no conozco.
— Quítate el vestido. — Me giro, debo tragar saliva porque mi esposo está solo en ropa interior. — Lo colgaré para que se seque.
Lo veo acercarse, me es imposible no recordar las imágenes del video. Siento que algunas de mis pastes cosquillean.
— Alisson.
— ¿ Que ? — Siento mi cara arder. —
— Que me pases tu vestido así se seca. — Me señala una estufa eléctrica encendida. —
— Oh. OK — Me giro para que me ayude con el cierre. Los nudillos de su mano tocan mi columna sus labios dejan suave besos en mi hombro. —
Después de que deja el vestido secando, me toma de la mano para caminar a la cama.
— Ven así entramos en calor. — Me acomodo a su lado, afirmo mi cabeza en su pecho. Él acaricia mi espalda para darme calor, sujeta mi rostro. Nos besamos de tal forma que terminamos por horas si salir de esa habitación por hacer el amor. —
— La lluvia se calmó. Podemos regresar.
— ¿ En verdad quieres irte ? — Teo me tiene abrazada por la espalda. Me rodea con sus brazos. Deja besos en mi cuello haciéndome reír. —
Llegamos a la casa y no hay nadie. Teo me dirige a la cocina donde la cena ya está lista. Cenamos, la comida italiana es deliciosa.
La noche llegó y con ella la la pasión que nos une en placer y amor.
Un nuevo día amanece pero esta vez mi esposo si está junto a mi. Lo observo dormor tan plácidamente. Comienzo a darle besos en el pecho para seguir en su cuello.
— ¿ Alguien se despertó mimosa. ?
— Quiero salir a conocer la ciudad.
— Yo lo que quiero es a mi esposa.
Me sujeta de las manos y se monta sobre mi. Besa mi cuello, mi abdomen. Acaricia cada parte de mí haciéndome suspirar.
— Amor. Me encanta que seas tan apasionado. Pero mi parte de abajo necesita un descanso. — Me mira preocupado. —
— ¿ Estas lastimada. ? — Acaricia mi rosto. Se ve preocupado. —
— No. Solo es un poco de dolor. Prometo que para la tarde estaré lista. — Teo me abraza y acaricia la espalda. —
— Bien. Vamos a ducharnos.
Nos duchamos juntos, salimos a la ciudad en un auto que estaba listo para nosotros. Conocimos varias ciudades histórica, museos, la gran y famosa fuente La Fontana de Trevi. Nos tomamos muchas fotos. Bebimos un poco de vino. Probamos de los más ricos postres en una casita turística de té. Fue un día de conocer mucho lugares lleno de historia. Recorrimo el museo de los Medici y lugares que me dejaron soñando.
Para cuando llegamos a casa no me pude resistir. Recordar como algunas mujeres venían a mi esposo con deseo me enojo mucho, pero recordar que es mío, solo mío me tranquiliza.
Desde la puertas del baño lo observo,
mira por la ventana, se ve tan sexy e imponente. Me acerco a él acaricio su rostro y beso. Nuestras miradas se encuentran. Su mano me toma de la cintura. Comienzo a desabrochar su camisa, su cinturón. Con desespero saco la camisa que está dentro de su pantalón, nuestros labios no pueden separarse. Mis manos acarician su piel. Sus abdominales bien marcados. Teo cae sentado en la cama, lo beso pero me separo para poder quitarme el vestido. Mi esposo ve el conjunto de ropa interior que tengo puesto y no puede resistir en suspirar y mirarme con tanto deseo. Gracias suegra por sus consejos. Le quito la última prenda que lo cubría dejándolo completo para mí. Me monto sobre él y comienzo a besarlo. Teo gira conmigo quedando sobre mi. Sus manos acarician cada parte de mi piel. Muerde su labio al sentir mis suspiros.
— Eres tan hermosa Alisson. Me odio por haberte hecho sufrir primero. Necesito que digas que me perdonas.
Acaricio su mejilla, sus labios. Ahora es mi turno de demostrar que lo perdono. Me subo a horcajadas de él con la yema de mis dedos toco sus pectorales. Me quito el sostén liberando mis senos ya que por un lado me estaba apretando mucho, por otro deseo que mi esposo me vea y desee.
— Te perdoné hace mucho tiempo Teo.
Lo beso con tanta pasión, el fuego no demora nada en hacerse presente. Nos entregamos sin tapujos. Nos amamos sin control. Nuestros gemidos retumban en la habitación.
— Te amo Alisson Clark. — Sonrió al escuchar que me llama por su apellido. Pertenezco a él. En alma y cuerpo.
Me apoderó de sus labios, el descanso se acabó porque se que al regresar a casa no tendremos tanto tiempo para nosotros.
— ¿ Que paso con el descanso Señora Clark ? — Acomodo una pierna a cada lado de él. Me inclino dejando que mis senos se aplasten contra su pecho. —
Teo acaricia la piel de mis muslos erizandome por completa. Muerdo mi labio inferior al verlo tan sexy y candente.
— Estuve pensando Señor Clark. — Beso su cuello — que cuando lleguemos — Beso sus labios, él sonríe. — a casa — Nuevamente lo beso, él aprieta mi trasero — No tendremos tiempo para nosotros.
Teo muerde su labio, me voltea quedando al mando. Sujeta mis manos sobre mi cabeza, se acomoda entre mis piernas. Se apodera por completo de mi cuerpo llevándome al punto máximo de placer. Muerdo mi labio para no gritar Teo se apodera de ellos, levanto mis piernas aprieto los dedos de mis pies al sentir que pronto viene el clímax, tomo nuevamente sus labios donde puedo liberar el deseo de gritar. Temblamos.
— Señora Clark eres grandiosa.
— Usted más esposo.