Unos golpes en mi mejilla me obligan abrir los ojos, lo primero que ven mis ojos es a una pequeña con cabello castaño oscuro muy despeinado de ojos color ámbar que me dice que recién despertó, tez blanca con mejillas rojas. Balbucea ma ma ma su boca se dirije a mi rostro y lo llena de baba. La traigo a mi y beso su regordete cachete. La pequeña Raine ríe cuando le hago cosquillas. Estos días de recuperación me sirvieron para pasar más tiempo con mi pequeña. Disfrutar de verla despertar, darle de comer y bañarla. Pasar las horas junto a ella me dan la felicidad que necesito para recuperarme y volver al trabajo.
Una tarde que estabamos tomandon te recibió una llamada. Me sorprendió cuando me dijo que estaba en busca de trabajo, ese llamado era para confirmar la cita para una entrevista. Por un lado no quiero que trabaje por su condición cardíaca. Por otro me ayudaría económicamente para conseguir nuestro propio espacio. No es que Liam nos esté corriendo, pero nos damos cuenta de lo mucho que necesita su espacio.
Al terminar de desayunar me pongo a limpiar mientras mamá entretiene a mi pequeña. La mesada brilla de limpia, el aroma a casa limpia me relaja.
Mi celular suena lo busco en varias partes hasta que lo encuentro.
— Hola.
— Buenas tardes Señorita Campbell me comunico desde la prisión.
— Buenas tardes. ¿ Mi padre está bien ?
— De hecho por eso la llamamos. Fue ingresado a urgencias y necesitamos su firma o la de su madre para que sea operado. — Mamá viene entrando a la cocina con la bebé en brazos. —
— ¿ Él puede recibir visitas ?
— Si. Pero debe venir lo antes posible. Dentro de dos días será trasladado e ingresado para cirugía.
— Muchas gracias. Iré a la hora de visitas. — Corto la llamada. —
Me acerco a ellas beso la cabeza de mi bebé y acaricio su manito.
— Ma ¿ Aún quieres ir a visitar a papá ?
Se queda en silencio mirando lo limpio de la isla, puedo ver su reflejo. Su pecho sube y baja acelerado.
— Tranquila ma. Tómalo con calma.
— Si. Quiero que me explique porque nos hizo esto.
— Lo hará. Llamaré a Bonnie para preguntarle si puede cuidar a Raine. La pequeña cada vez que vez que ve a la risueña se desespera. Se llevan muy bien.
Y esa misma tarde Bonnie llega con una caja llena de juguetes, la pequeña se revoluciona. Es que esta chica transmite algo que te da buena energía. La risueña, así la llama Liam, comienza a sacar los juguetes uno a uno se los muestra a mi hija quien los mira con tanta curiosidad. Nos despedimos de las dos tomamos el bus que nos deja cerca de la prisión. Mamá mira el lugar con tanto terror.
— Todo estará bien ma. — Sujeto su mano. Caminamos hasta la puerta en la cual hay un custodio que nos da el paso. —
— Es aterrador este lugar. — Mamá Susurra con temor. —
— Buenas tardes. Venimos a ver al prisionero Izan Campbell.
— Me permiten sus identificaciones.
Hacemos lo que el oficial nos pide. Somos anotadas, firmamos el pase. Después de la revisión que realizan por precaución nos permiten ingresar a la sala dónde por lo general son las visitas. Pero otro oficial nos redirige a otro lugar. Cuando me doy cuenta estamos en la sala de emergencia de la prisión.
— El se encuentra allí. — Las puertas se abren, podemos ver que hay varios custodios. Solo tres camillas en las cuales hay prisionero esposados. Una doctora camina hasta donde estamos. —
— Ustedes deben ser los familiares se Izan. Soy Priscila.
— Si doctora. Ella es mi mamá ¿ Que tiene mi padre. — Mamá mira asustada a los prisioneros. —
— Tranquila Señora Campbell. Ellos están para cuidarnos. — Nos señala a los custodios. — El Señor Campbell fue atacado en una riña por un grupo de prisioneros. Gracias a ello nos dimos cuenta que su apéndice se reventó.
— Dios Santo — Exclama mi mamá. —
— En su última visita de rutina me dijo varios de los síntomas que coinciden con los de apéndice pero nunca tuvo dolor. Lo que es muy extraño. Fue hasta que entró por el ataque que nos dimos cuenta.
— ¿Podemos verlo ?
— Claro. Por aquí. — La doctor nos guía a otra ala de la sala. —
Está dormido, tiene conectada una manguera que le da oxígeno y suero en su brazo. Mamá se angustia al verlo y ¿ cómo no si aún lo ama ? y es su esposo. Tomo su mano para que este más tranquila.
— Pa. — Le hablo con suavidad para no asustarlo. —
— ¿ Estás aquí ? — Sujeta mi mano, pero a penas tiene fuerza para apretarla. —
— De hecho estamos. — Me corro para que pueda ver que mamá está detrás mío. —
— ¿ Paige ? — Puedo ver que su rostro se ilumina. —
— Feliz cumpleaños Izan.
— ¿ Se acordaron ?
— Claro. ¿ Porque lo olvidariamos ?
Mamá se acerca de a poco hasta llegar al lado de la camilla. Papá estira su mano esperando que mamá la tome. Pero eso no sucede, los ojos de papá se llenan de tristeza.
Lo mismo nos pasó cuando nos enteramos las cosas que papá estaba haciendo en su empleo. No le importo dejarnos desahuciadas y en la calle.
Me duele lo que hizo, pero lo amo. Es mi papá.
— ¿ Quiero saber porque ? — Dice mamá acercando su mano a la de papá pero no la toma. —
— ¿ A que te refieres Paige ?
— ¿ Porque robaste ese dinero. ? ¿Porque hiciste esos fraudes ?
— ¿ Pensabas en nosotros cuando las hacías papá ?
— Claro que lo hacía. Les daba vida de reinas que se merecían. Jamás pensé en las consecuencias que eso atraería al verlas feliz.
— ¿ Te sirvió de algo ?
— No. Ahora sé que no valió la pena hacerlo. Porque las perdí a ustedes.
Mamá inclina su cabeza, Izan la atráe para abrazarla. Me emociono al verlos así. Solo espero que papá entienda que está aquí por sus actos y no lo vuelva hacer.
— AY..
— ¡¡ IZAN !! ¿ Que pasa ?
— AAYY. — Papá sujeta su abdomen y lo aprieta. —
Salgo corriendo y busco a la doctora. Ella ingresa con su colega y revisan a papá.
— Victoria has que los familiares firmen los permisos. Debemos trasladar al prisionero a la clínica de inmediato.
Nos sacan de lugar, el guardia se apresura en caminar para abrir la puerta y dejarnos del otro lado, justo en la sala de visita.
— No le dije que lo perdono y lo amo. Necesitaba decirle. — Abrazo a mamá y acaricio su espalda. —
— Lo siento ma.
La doctora viene con una carpeta entre sus brazos junto a un oficial que le da el paso a donde estamos.
Firmo todo los papeles requeridos para que operen a papá. Nos dice a que clínica lo llevan.
Demoramos una hora en llegar a la clínica, la chica de la entrada nos informa que papá aún está en cirugía.
—Alisson. Tía Paige ¿Que hacen aquí ?
Mi primo se acerco a nosotros. Me deja un beso en la frente y abraza a mi mamá que está muy angustiada.
— Papá fue ingresado de urgencia. Lo están operando.
— ¿Que sucedió ?
— Estuvo en una riña, pero lo más grabe es que se le reventó el apéndice y no tenía dolor. Fuimos a firmar los permisos solo ahí comenzó a sentir dolor. Fue trasladado con urgencia.
— ¿ Todavía no tienen noticias ?
— ¿ Daysi ? — Mi amiga viene saliendo de una habitación y se queda estática cuando nos ve. —
— Ho...hola ¿ Que hacen aquí ? — Revolotea los ojos en dirección a mi primo, se ve nerviosa. —
— Papá fue ingresado a urgencias. ¿ Tu que haces aqui ?
— Ya sabes control anual.
Esto me suena raro. ¿ Porque Daysi está aquí ? si su médico de cabecera está en otra clínica donde hace su pasantia.
Ooohhh ¿ A caso mi primo se atrevió a declararsele a mi amiga ?
Tranquila Ali espera a que ellos te cuenten.
— Espero que todo salga bien con Izan. Debo irme, tengo que iniciar mi turno.
— Nos vemos. — Nos abrazamos, también abraza a mi mamá. Pero a la hora de despedir a mi primo se pone nerviosa. La conozco se cuando algo la pone muy nerviosa porque su nariz se pone roja. —
— Es una gran chica. ¿ Verdad ?
— Supongo. — Dice mi primo mirando con disimulo el camino por donde se fue mi amiga. —
— ¿ Tienes algo con ella ?
— ¿Yo ? ¿ Cómo se te ocurre. ? Estoy muy ocupado con mi carrera.
— Si. Claro. — Sonrió porque conozco lo pícaro que es mi primo. —
— ¿ Familiares de Izan Campbell ?
— Nosotros Doctora.
— Él ya está fuera de peligro. Tuvimos unas complicaciones en la cirugía pero todo esta bien. Se quedará bajo revisión.
— ¿ Podemos verlo doctora ?
— Ahora esta dormido. Pero despertará pronto. La enfermera les indicara en que habitación está.
Como dijo la doctora papá está profundamente dormido. El ruido que genera la máquina que controla sus pulsaciones es lo único que se escucha en el lugar.
Comienza a despertar de a poco.
— ¿ Izan ? — Mamá se ve nerviosa. —
— Hola. — Dice en susurro papá. —
— Hola tío.
— Hola Juli.
— Te perdono Izan.
Inesperadamente mamá nos sorprende con sus palabras. Sujeta la mano de papá quien también está en shock.