-Antes de seguir con esto, dime, ¿por qué el guardián de Asgard tiene tanto odio por ciertos humanos?- Freyja tomó lugar en lo que era la cama, yo seguía en el balcón parado mirándola.
-Intentaron violar a una pequeña, basuras que no quiero que vayan a ese gran lugar de descanso- estiré mi cuerpo, me sentía aburrido de estar en aquellas tierras.
- Y ¿cómo pretendes pagarme por mis servicios?- vi que ella se cubrió con las cobijas, parecía tener frío así que entré a la habitación y cerré la puerta del balcón.
- Si tienes frío solo dilo, no quisiera que te enfermes. Tus servicios ya fueron pagados, en aquel momento cuando Loki robo tu preciado collar yo lo recupere dándole una paliza y persiguiéndolo por días incluso, no te parece que es tiempo de pagar tu deuda orgullosa reina de las Valkyrias- Me senté en un banco que estaba a un lado de la cama.
- No olvidas nada, ¿Verdad?, como quieras, pagaré mí deuda. No creí que si te pidiera que cerraras la puerta lo harías.
Estábamos manteniendo dos conversaciones en una misma, fue algo extraño a mi parecer.
- ¿Por qué no lo haría?- vi una mirada extrañada de parte de ella, parecía confusa con mis acciones.
- Disculpa, no estoy acostumbrada a ver un dios gentil, seres como tú son tan escasos que muchos olvidan lo bueno que se puede llegar a ser- fue el primer halago que recibía de parte de ella, esto me dejó algo perplejo.
- Me dices gentil después de que te pido sufrimiento a varios humanos y que le quite la vidas a los mismos, soy empático, no gentil. Además, Tú también eres diferente a los demás dioses, fría, distante, agresiva pero siempre conservas tú delicadeza en un punto personal de tu vida- inconscientemente di mi punto de vista sobre ella y esto no pareció gustarle.
- No sabes como soy, no me conoces y no tengo la intención de que lo hagas.-
- Claro que sé quién eres, mil años es suficiente tiempo para leer cada inscripción, cada cuento y libros malditos que yacen en la bóveda de Odin, he visto tus diarios y encantamientos, sé de lo que una diosa como tú es capaz, sé de lo que cada dios en todos los reinos es capaz, ¿quieres ocultar algo de mí? , piensa.-
- ¿Qué piense?, pienso que eres un gran pervertido ya que puedes ver a las mujeres sin ropa que desees.
- No lo niego, he visto a tantas, al comienzo fue complicado y muchos de los esbeltos cuerpos de Asgard quedaron grabados en mí mente, el tuyo fue uno de esos. Pero no me refería a eso, lo único que yo no puedo ver o saber son los pensamientos, por cierto, ya puedo controlar mejor mi concentración, ya no veo el cuerpo de nadie a no ser que lo desee... O que aparezca ante mí semi desnuda- ella se cubrió más con mi cobija quedando acostada en la cama, sonrei un poco, me parecio algo comica su actitud.
- Eres demasiado atrevido para ser tan formal, ¿estás bien o también estás mal de la cabeza como Odin?- tomé eso como una ofensa, ella parecía ligeramente enojada.
- Odin es consciente en todo lo que hace, o al menos da esa impresión, pareces enojada pero estas incómoda. ¿Hay algo que te esté molestando joven reina?- pasaron varios minutos en silencio, ella parecía estar pensando en si podía ser sincera con lo que quería decir.
- Te diré lo que me inquieta solo si me dices uno de tus secretos.-
- No tengo secretos, lo que es de mí vida ya lo conoces, un vigía durante más de un milenio, lo más interesante en mi vida es que atrape a Loki cuando robó tu collar o este viaje obligatorio por parte de Odin, jamás tuve mujer o hijos, Mimir es lo más cercano que tuve de un familiar. ¿Lo demás ya lo conoces o tienes alguna duda?.-
- ¿No te cansas de vivir de esa manera?...es cruel hasta para Odin hacerte algo como eso.-
- He vivido cómodo, jamás pase hambre, no tengo preocupaciones y pocos se preocupan por mí teniendo a personas más importantes para ellos en mente, en pocas palabras, puedo morir en paz.-
- Vaya suerte tienes, tengo hermanas las cuales quiero que sobrevivan, ¿creés que podremos ganar en el Ragnarok? , ¿creés que Asgard pueda vencer?- vi que sus ojos buscaban esperanza, querían una respuesta positiva, es una lástima.
- No creo que Asgard supere este encuentro, no esta en nuestro destino ganar el Ragnarok. Me disculpo- Ella parecía afligida, estaba sentada en mi cama intentando comprender lo que había dicho.
- No puedes estar seguro de eso.-
- El mismo Odin está seguro de el final, hemos hablado sobre eso y lo acepto con gran odio- ahora ella parecía estar más enojada aún, sus lágrimas amenazaron con salirse en varios momentos.
- ¿Solo quieres que acepte eso así como si nada?, no puedo hacerlo, hay cosas que quiero hacer. Maldición. Ni siquiera e estado con un hombre aún, esto es una completa mierda.-
Está vez algunas de sus lágrimas estaban saliendo, su respiración era agitada, algunas patadas involuntarias salían de ella y sus manos no dejaban de consolar a sus ojos, me senté junto a ella y con gran calma di unas ligeras palmadas en su espalda intentando calmarla.
- No quiero que lo aceptes, solo no pienses en eso, tú mente es tu peor enemiga y la de todos, solo ten un poco de calma, si quieres puedes descansar en la cama y pasar la noche aquí para que lo pienses mejor, yo estaré en el balcón esperando que amanezca- la cubrí completamente con la cobija y ella se acostó en la cama, luego de eso me levante de la cama y camine hasta el balcón siendo detenido por la voz de ella.
- ¿No tienes sueño?- parecía estar calmada pero desde donde estaba y con la poca luz que había en la habitación pude notar que aún salían pequeñas lágrimas.
- No duermo mucho, tengo tantas cosas invadiendo mi mente que no logro conciliar el sueño la mayoría de veces, estaré bien si estoy despierto durante días incluso.-
Vi que intentaba buscar algo para conversar sus ojos quería conseguir un motivo en la habitación para discutir o hablar, tome lugar nuevamente en el banco que estaba junto a la cama y decidí mirarla por unos segundos esperando que pudiera calmar sus energías de impotencia, el silencio reino por unos segundos hasta que ella libero un delicado suspiro.
- ¿Sabes?, soy llamada la diosa del amor y la fertilidad, aquella que trae felicidad a las parejas. Pero en mis tres mil años estuve esperando conocer a alguien como los cuentos que me relataban mi madre y padre, orgulloso, fuerte, romántico y gentil, no creo que lo pueda conocer.-
- Tienes muchos títulos, eso es cierto, no e visto a nadie en todo lo que abarca mi vista con esa descripción. Disculpa, no será posible que encuentres a tu tan deseado amado.-
- Puedo conformarme con alguien como tú.-
- ¿Disculpa?- se que los gustos de los dioses no son muy claros y sus decisiones son casi inamovibles, pero esto sin dudas me dejo sin perplejo.
- No voy a repetirlo Heimdall- aquella insinuacion tan informal me dejó sorprendido, pude notar su mirada fija en mí y que sus mejillas estaban ligeramente ruborizada.
- No te rompas solo por recibir una mala noticia, no hagas estas cosas tan a la ligera, pensé que te darías más respeto a ti misma. Posees largos cabellos color del sol, eres hermosa y envidiada entre las diosas, eres hija de un gran linaje adorado entre los dioses, humanos y criaturas, no te rebajes tanto como para estar con un marginado sin linaje, deberias honrar mas tú pasado.-
-Eso no me importa mucho- ya empezaba a contradecir sus propias palabras. -Quiero... Al menos hacer honor a mis títulos el último tiempo que tengo, contigo estará bien, créeme, así lo e decidido.
Parecía decidida, tal vez fue un acto impropio de mi parte pero me levante del lugar donde estaba retirando mis ropas de viaje, mí cuerpo no emitía sudor y mucho menos en un clima como este, tome lugar junto a ella en la cama ahora con solo mis ropas inferiores, sentí como ella jugaba con sus manos por mi pecho y una que otra vez sus inseguros labios amenazaron con besarme, sentí de manera repentina como ella se sento sobre mí abdomen dejando a la vista natural mucho de su increíble y esculpido cuerpo, pase mis manos por su delicada y blanca piel, subiendo desde su delgado abdomen hasta sentarme a la altura de ella viéndola de frente y sentandola más abajo de mi abdomen. La abracé por la espalda apegandola a mi pecho jugando con la tela y con mi respiración en su oído, pude escucharla ligeramente agitada.
-Libera todas las penas que estas ahogando, prometo que nada saldrá de esta noche, llora, grita, insulta, has lo que creas necesario. Libera ese odio que te está haciendo doblegar, puedes empezar cuando quieras.-
Los minutos de silencio reinaron para luego sentir el reposar de su cabeza en mi hombro seguido de un gran suspiro, aquellas uñas tan filosas natural de una guerrera empezaron a agredir a mi espalda quedando clavadas en ella, sollozos empezaron a hacerse presentes, con algo de magia pase seguro a la puerta de la habitación ya que escuche pasos fuera de esta, Freyja maldecia en silencio pero lo que me pareció hermoso fueron sus deseos para que se salvaran sus hermanas, acto digno de una reina, intente calmar su llanto con palmadas en la espalda a lo cual ella solo cedía más al llanto descontrolado, esto no acabaría pronto.
Las horas pasaron con calma, ella eventualmente se quedó dormida sobre mí, la moví con cuidado dejándola reposada en la cama ya que sabía que una sirvienta estaba subiendo a traer mi desayuno, quite el seguro de la puerta y salí al pasillo, no traía camisa pero no le traia importancia a eso, espere fuera de la habitación por unos segundos hasta que llegó la sirvienta, tome el desayuno en mano y antes de volver a la habitación le deje un mensaje a la sirvienta.
- Trae ropa para una mujer adulta, que sea ropa linda pero no elegante, sin faldas o mangas muy largas, también notificale a tu rey que hoy me marcho, tengo cosas por hacer- entre a la habitación sin esperar respuesta pasando el seguro, deje el desayuno en la mesa de noche que estaba junto a Freyja y me dirigí al balcón donde solo me encante con las vistas durante un par de horas, ya me habían traído la ropa de Freyja y yo estaba sentado aún esperando cerca del balcón, ella empezó a despertar de manera tierna, soltó un pequeño chillido mientras estiraba su cuerpo y luego se quedó observandome, yo solo veía por el balcón pero sabía que ella estaba caminando en silencio para intentar sorprenderme.
- ¿Quieres asustar a quién lo ve todo?, no sabía que la gran diosa de magias antiguas poseía tales habilidades cómicas- solté una ligera risa al notar la cara de sorpresa de ella, me recordó a los niños cuando sus padres les Dan algún regalo.
- ¿Qué tal dormiste?- ella se devolvió a la cama intentando cambiar el tema*
- No lo hice- me levante de mi lugar y camine hasta ella sentandome aún lado de la cama tomando el desayuno que debía ser mío y se lo entregue. -esta frío, dormiste mucho.
- Eso no deberías de decírselo a una mujer, idiota- ella tomó el desayuno y empezó a comerlo de manera calmada, yo solo me limite a ver la pared. - ¿Desayunaste?.-
- No tengo mucha hambre, mejor come tú- las mañanas en ese lugar eran silenciosas, pocas voces se escuchaban, por momentos escuchaba grillos o algún ave.
- Podemos desayunar juntos, no hay por...- En aquel momento tuve que interrumpirla.
- No olvides lo que te dije anoche, no necesitas a nadie como yo a tu lado, hay muchos dioses que podrían ser más honorables para estar contigo, eres...-
Esta vez ella me callo hablando más enojada y firme que antes.
- Maldita sea, puedes simplemente aceptar, no quiero pasarme los próximos dos años y medio sola, no eres mi última opción, eres la única opción que quiero tener, los demás dioses son idiotas, egocéntricos y sinvergüenzas. Eres de lo mejor que conozco desde hace muchos años.-
- Nos conocemos hace setecientos años pero ayer te interesaste en mí porque te invoque por un capricho.-
- Me interese porque hablaste de manera sincera, me gusta eso, ¿hay algo de malo?- no respondí durante unos segundos, los dioses no tenian mucho criterio en cuanto a quienes serian sus parejas, eso siempre lo supe. Decidí cambiar de tema intentado pasar de mi opinión.
- Ve a vestirte, esperaré afuera.-
- Puedes esperar aquí, igualmente vas a verme- de alguna manera tenía razón, decidí no seguirle el juego y salir de la habitación -este será un largo viaje hasta Asgard.-