Valkyrias.

1932 Words
Extrañamente después de aquella noche de charla con Odin el me quiso otorgar días libres, me exilio de mi trabajo como vigilante por un año entero a lo cual me pidió que fuera a Midgar, la tierra de los humanos y criaturas escandinavas (seres que hablan idiomas antiguos y son alabados, hadas, duendes, bestias etc) intenté oponerme a ir a aquellas tierras pero mis opciones eran eso o el exilio. Dos días después estaba llegando a las tierras humanas, sus bosques reinaban por ruidos naturales, sus criaturas gozaban de libertad independiente, en aquel momento note que mí visión desde el Bifros era opacada con la distancia, podía distinguir un rostro desde el Bifros hasta Jotunheim pero el brillo y los detalles delicados se perdían, todo se veía blanco y n***o, aquí en Midgar reinaba el color, el verde resaltaba en todas partes y era tan intenso que aturdia, simplemente me pareció fantástico, camine por varias horas ya que había un lugar al cual siempre tuve bajo mi vista y del cual Asgard escaseaba. - La cabaña- logre pasar cerca de aquella cabaña que eventualmente observaba desde el Bifrost, era una cabaña linda y tenía unas vistas al mar que encantaban la vista de muchos, una señora se acerco a mis espaldas pero simplemente la ignore observando el mar. - ¿Hola?, disculpe ¿qué hace en este lugar?- no muchas personas frecuentaban ir a ver aquel lugar, me dispuse a hablar con aquella agradable mujer. - Soy Riger, estoy viendo el paisaje, es muy agradable- tome la bolsa donde traía mis cosas y me dispuse a irme. - Yo soy Edda, ¿planea irse a estas horas?, las noches pueden ser peligrosas.- - No creo que alguien se atreva a tocarme.- - ¡Edda!, ¿Quién es él?- el esposo de aquella señora estaba saliendo de su casa, no eran personas malas, pero tampoco tenían mucha confianza con todos. - Soy Riger, un viajero que se perdió.- - Ai, él planea irse de viaje- pude notar como el hombre se sorprendió al escuchar a su esposa. - ¿Quieres quedarte unos días?, estamos pasando por un gran invierno, salir a estas horas puede ser peligroso- cierto era que la nieve se estaba notando mucho en todo el lugar, acepte la invitación de estar con aquellas personas, fueron solamente tres noches que pasé con ellos pero en esas tres noches les enseñe como criar y trabajar la agricultura aún estando en invierno, después de esos tres días me marche perdiendome entre la nieve, la comida en esa cabaña se limitaba a avena en desayuno y cena, pero fue suficiente para estar tranquilo, pasé un día indagando estavez en dirección a una granja que estaba algo alejada, después de un día de caminar pude tomar en mis manos a una de esas grandes vacas acariciando su robusto pelaje, tierra impresionantemente fértil y animales bien alimentados, podía ser la mejor granja del mundo humano sin problemas. - Oye, ¿qué hacés con nuestra vaca?- un hombre estaba a unos pasos de mi, ya lo había notado pero no representaba una amenaza alguna. - Estoy observando sus animales, deben estar orgullosos, son buenos animales.- - Si, lo sé, tuvimos suerte al encontrar tierras tan buenas.- - No sólo es la tierra, les tienes un cuidado muy eficaz, aún en este invierno tan fuerte puedes darte el gusto de dejarlas libres.- - Solo por unas horas, luego las resguardamos en el establo, ¿tiene adonde ir?- - Tengo un viaje que hacer, pero no tengo lugar al que quiera llegar.- - Si quieres puedes descansar en mi casa, solo estamos mi esposa y yo, lo único es que no causes problemas.- - Será un placer.- Pase tres días más con aquella pareja, el chico se llamaba Afi y su esposa Amma, no eran nombres que hubieran sido normales en Asgard, esta vez las comidas y el trato fue más formal, pasé otros tres días con ellos antes de marcharme, les dejé algunas enseñanzas sobre como podrían tener una buena siembra y crianza en estos próximos inviernos, ellos me dieron provisiones para seguir mi viaje, busque el camino menos problemático para mí, realmente no queria mas charlas innecesarias. Un grupo de bandidos estaban emboscando a unas personas adineradas, pensé por varios segundos si debía ayudarlos, pero al notar que aquellos sujetos empezaron a tocar de manera descarada a una de las jóvenes chicas en ese carro camine hasta el lugar durante unos minutos donde todos estaban focejeando, yo no estaba cerca pero no me apresuraria al llegar solo le sujete la mano al sujeto para luego patearlo en el pecho, el chico rodó por varios metros pero su brazo se quedó conmigo mutilado. - No creí que serias tan débil, ustedes son muy frágiles- lance el brazo de aquel sujeto a su cara y ayude a aquella joven a levantarse, apenas parecía de unos veinte años en su corta vida, algo inaceptable para algunos dioses es violar a las mujeres, por mala suerte para ellos, yo soy de esos. - les daré trece segundos para intentar escapar de mi vista.- - ¿Quién te crees?- conté alrededor de doce bandidos, les regale tres segundos más de los que debería. - Uno, dos, tres, cuatro- vi como uno de ellos intento cortar con su espada mi brazo, lastima que las armas de ellos tengan tan poco filo, otro intento amenazarme metiendo su cuchillo en mi boca, parecía un cuchillo de untar mantequilla de muy baja calidad ya que lo rompí al pronunciar el ocho, ahora viendo que no podían hacer nada empezaron a correr, lastima que ya hubiera llegado al trece. - Que lentos- sujete una de las ruedas del carruaje donde estaban los nobles y la arranque de su lugar para lanzarla a uno de los sujetos que escapaban, su cabeza explotó como una manzana pisada, tome la espada de un guardia de los nobles que yacía muerto en el suelo al lado de el carruaje, uno a uno fue callendo, no fue difícil encontrarlos, se escondían juntos y hacían ruidos, las espadas tenían tan poco filo que algunas las rompía con e agarre de mis manos, sus gritos espantaron a las aves y los animales cercanos, deje el último para el final, aquel que ya no tenía brazo y aún se arrastraba por el suelo, había tomado una espada y se empeño en pelear conmigo no sin antes de morir decirme algunas palabras. - El Valhalla me espera, morire peleando si así ha de ser- camine a paso lento y sujete la espada de aquel sujeto evitando que la moviera con su única mano. - Personalmente me encargaré de hablar con las Valkirias para que ninguna de sus almas toque las puertas del Valhalla, no necesitamos a violadores y débiles en los salones de Odin- corte el cráneo de aquel sujeto a la mitad evitando hacer que respondiera, una muerte que jamás tendría respuesta a su duda es un final agobiante para muchos. Camine de nuevo recogiendo la rueda y volviendo con las tres personas que estaban sentadas intentando calmarse, arregle de nuevo la rueda en el carruaje y Camine hasta las personas. - Disculpen haberlos interrumpido, ya tienen el carruaje pero mataron los caballos- vi que el mayor de la familia se levantó y sujeto mi mano con ambas manos de él. - Muchísimas gracias, no tengo palabras suficientes para agradecer lo que hizo por nosotros... Soy Miord y ella es mi esposa Feir- Señaló a la otra señora mayor que estaba junto a la chica más joven. -Le imploro nos ayude a llegar hasta el final de este camino, le entregaré una gran recompensa si lo hace. Por favor.- - Un lugar para descansar y buena comida, eso será suficiente- después de hacer aquel trato indiqué a los pocos que estaban con vida que se subieran al carruaje, antes de cerrar la puerta les indique unas pocas reglas -el final del camino esta a unas tres horas, no abran la puerta de este carruaje no importa que escuchen, no me detendre en ningún momento así que les recomiendo esperar hasta que termine el viaje para hacer lo que deban- cerré la puerta y lancé ambos caballos muertos a un lado de el camino, tome las riendas del carro y tire de el con completa calma, no había nadie más esperando en el camino, por lo que me esperaba en el final era un gran descanso. Camine durante tres simples horas llevando aquel ligero carruaje, no tenía un peso sorprendente, fue gratificante ver que ya estaba llegando a un reino pequeño comparado con Asgard, este reino era muy animado y festivo, un castillo grande y muy bien cuidado en su aspecto visual, eventualmente llegue a el final del camino y deje caer el carruaje sin cuidado escuchando algunas quejas desde adentro, vi varios guardias más de los normales preparados para un ataque y lo que parecía ser un lider con una cara algo extrañado, abrí la puerta de el carruaje viendo como las tres personas en el salieron disparadas, aquél que parecía el líder tomó a la chica joven en brazos, supuse que me contarían una historia que poco me importara. - Listo, ahora te toca pagar- hable con calma frente al viejo quien acepto pagarme, me invitaron al castillo, aquel chico joven que parecía ser un líder resultó ser un rey, eso me extraño ya que los reyes no suelen ser tan jóvenes, el chico dijo llamarse Fadir y la chica Modir, aquello me pareció más que curioso, no paraban de agradecer el haber salvado a la familia de Modir quienes cuyos padres eran consejeros de el joven rey, acepte mi recompensa de manera gustosa, la habitación que me dejaron era grande y con una cama muy cómoda, ropa decente aunque preferí seguir con mi ropa normal, la comida de aquel lugar fue casi una ofensa para las de mis anteriores seis días, abundante y deliciosa, palabras que describian perfectamente aquellas comidas, pasé dos noches en aquel lugar antes de que decidiera conocer a aquella diosa con quien solicite a Odin hablar. La noche era fría y yo estaba con calma sentado en el balcón de la habitación que aquel joven rey me había otorgado, rompí una hoja con el nombre de aquella chica con la que debía hablar, esta misma apareció dentro de mi habitación con sus finas y delicadas ropas de dormir, al parecer la había interrumpido en su hora de siesta. -Me disculpo- incline ligeramente la cabeza pero al levantar recibí la bofetada de parte de ella, supe que me golpearia y me lo merecía. - En que mente cabe que invoques a una diosa a estas horas de la noche, ¿acaso tú no duermes?- a primera vista supe que no me reconoció pero luego de verme mejor, noto quien era yo -si es verdad, tu no duermes Heimdall, dime, ¿qué quiere el perro de Odin de mí?.- - No soy un perro. Eres tan hermosa como todos lo mencionan, me disculpo por importunarte en tu noche, Odin dijo que esta era la mejor hora para hacerlo ya que no estarías ocupada- ahora la bofetada fue en la otra mejilla. - Ese desgraciado viejo, le tendré que decir a mi hermana que le de una paliza a ese asqueroso anciano. Bueno, y ¿qué quería el dios que todo lo ve y todo lo espía de mí?. - - Quisiera impedir la entrada de unos cuantos sujetos al Valhalla, para ti de seguro no será problema, reina de las Valkyrias.-
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