Luca se encontraba maravillado, el establecimiento era maravilloso, enorme y repleto de todas las esencias necesarias para la creación de nuevos aromas, se sentía eufórico. Era el mismísimo paraíso para él. Todo lo que necesitaba lo tenía, el inventario era extenso y muy bien surtido. Era perfecto para él. – Dime ¿Qué crees? ¿Te gusta? – ¿Qué si me gusta? Esto es increíble. La sonrisa de Gianna era perfecta y deslumbrante, estaba feliz porque le había gustado el lugar, pero la verdad es que sería un tonto si no lo hiciera, era perfecto. – Tal y como lo conversamos este será tu espacio de trabajo, aquí suelo trabajar yo cuando se trata de trabajos importantes así que lo compartiremos, ya sabes por qué no quiero que trabajes en otro lugar, además aquí estarás cómodo y podrás ha

