Luna de miel ultra fantástica Yo solo tomé champagne esa noche y uno que otro cóctel. Como muchísimo sí. Baile con mi papá, con la panzona de mi hermana, con algunos amigos. Incluso Juancho estaba invitado y con Arán en brazos y su esposa cargando a Arón pasaron una increíble noche. Era un bella familia. Pero no los envidiaba, seguía sin ver agradable la faceta de mamá. Una semana después de la boda iniciaba nuestro viaje, primero iríamos a Cancún y finalizaríamos en París: la ciudad eterna del amor. No sé si había sido influenciada por las telenovelas románticas donde todas las chicas sueñan con ir a París o porque de verdad lo deseaba. Pero con boleto en mano estaba dispuesta a experimentar que se sentía. Me despedí muchísimas veces de mi hermana y de mis papás que por obra y grac

