Un regalo enviado del cielo Los primeros meses fueron de adaptación a convivir con otra persona diferente. Estoy segura que no sólo yo pasé esa etapa complicada, a él también le debía fastidiar mi obsesión. Más, nunca se quejó o me reprochó por mi forma de ser. Bueno algo que nos ha caracterizado es que nunca nos vamos a dormir peleados. Siempre intentamos hablarlo y aclarar las situaciones, él sabe cómo hacerme ceder si estoy enojada. En la finca de las frutas se llegó la cosecha y era necesario contratar personal para recolectar toda la fruta. Me puso a cargo del personal, era la encargada de contratar a los obreros. Habían vacantes para hombres y para mujeres. Las mujeres estarían encargadas de recolectar las mandarinas o de limpiar las frutas. Acudían de muchos lugares cercanos

