- ¡Elijah! – dije totalmente sorprendida. Me encontraba fuera de una farmacia, en el centro de Filadelfia el mismo sábado por la noche. - ¡Cass! – sonrió él antes de acercarse a abrazarme. – ¿Qué haces en Philly*? ¿Me estás siguiendo? - Oh, ya quisieras – solté una risa. – Vine a visitar a mi hermana. Yo diría que eres tú el que me está siguiendo. - Solo venía por aspirinas – se encogió de hombros. – ¿Cómo has estado? No hemos hablado en días. - Lo sé, lo siento. He tenido muchos exámenes y he estado ocupada – hice una mueca. – Te acompaño por esa aspirina, vamos. - Seguro – asintió con la cabeza y entramos a la farmacia, la cual yo había dejado un minuto atrás. – ¿Y tú qué viniste a comprar? - También necesitaba aspirinas – me encogí de hom

