Se me estaba haciendo muy difícil concentrarme en clases cuando todo lo que podía pensar era en que luego de mi cita con Elijah, me había quedado dormida en los brazos de Kyle. Y aunque nada comprometedor había sucedido, me molestaba mucho haberlo hecho. Me sentí estúpida por mostrarme tan frágil frente a él, por haber acudido a él luego de gritarle que no recurriera a mí jamás. Extrañaba a Kyle, eso era innegable, extrañaba su aroma, sus risas nerviosas, los besos que depositaba en mi frente antes de irse a dormir, y por sobre todo, extrañaba la relación que teníamos antes de que comenzaran los problemas. Sin embargo, también me gustaba Elijah, la forma en la que me miraba y cómo sonreía, cómo parecía entenderme a la perfección luego de tan poco tiempo. Una cita no tenía que significar

