Pov. PⒽⓄⒺⓃⒾⓍϟ.
-Eres un imbécil, Adriel. ¿Ahora qué mierda diré? -le reclamo, sintiendo cómo su abrazo me atrapa aún más. Y su olor... su olor es una locura, me envuelve como si no hubiera escapatoria.
-Lo sé, pero soy el imbécil que te ha rescatado. -me responde con una sonrisa burlona, y, maldita sea, tiene razón.
Antes de que pueda soltarme, escucho la voz de Laud desde el otro lado de la sala.
-¡Ohh! Vaya. Phoe, ¿no nos presentas a tu amigo? -Laud está agarrada de Jackson, pero tiene una sonrisa curiosa y cómplice.
Todos nos miran, esperando una explicación de dónde salió este Adonis de hombre. Que, claro; está más bueno que comer pollo con las manos.
-Es un gusto, soy Adriel Caelestian, el nuevo vecino de esta hermosa chica. -se presenta, sin titubear, mientras extiende la mano con un toque de formalidad que me deja atónita.
Incluso ofrece un beso en la mejilla tanto a Libia como a Laud, como si hubiera estado entre mis amigos toda la vida.
-Oh, Phoe, entonces iré más seguido por tu vecindario. -me dice Libia, aprovechando el momento para sacarme de los brazos de Adriel y susurrarme con una sonrisa traviesa-. Phoe, te tenías bien guardado a este papasote; ya entiendo por qué te encierras tanto en casa. -Me da una mirada conspiradora y añade-: ¿Lo compartes? Porque lo tuyo es Jeff, ¿no?
Siento cómo la sangre sube a mi rostro mientras miro a Adriel, quien ha comenzado a soltar una historia improvisada sobre su vida en Kansas City y cómo terminó en Lenexa.
Mis amigos escuchan atentos, fascinados por cada palabra, pero no puedo evitar el fastidio de ver a Libia tan interesada en él.
Sin embargo, antes de que pueda responderle o salir de la situación, escucho a Laud proponer una idea que hace que todos en la sala se emocionen.
-¡Ya sé! ¿Por qué no jugamos a "Verdad o Reto"? Así conocemos mejor al amigo de Phoe... y nos divertimos un rato.
La idea es recibida con entusiasmo, y, sin darme cuenta, ya estamos todos sentados en círculo, listos para empezar el juego.
Me siento en el círculo junto a Adriel, quien no para de mirarme con esa expresión arrogante que me exaspera. Jeff se sienta al otro lado, y no puedo evitar sonreírle. Sin embargo, la mirada de Adriel me quema la piel, como si su presencia me exigiera atención. "Maldito."
Laud empieza el juego girando una botella vacía en el centro. La primera víctima es Jackson, quien elige "verdad".
-¿Es cierto que una vez fuiste a la escuela en pijama y no te diste cuenta hasta que llegaste? -le pregunta Libia, soltando una carcajada. Jackson, rojo como un tomate, asiente, y todos estallamos en risas.
La botella gira de nuevo y, para mi sorpresa, termina apuntando hacia mí. Respiro profundo, consciente de que cualquier cosa puede salir de este grupo de amigos locos.
-A ver, Phoe... ¿verdad o reto? -me pregunta Laud con una sonrisa cómplice.
Miro de reojo a Adriel, y su expresión me desafía, como si esperara que eligiera la opción más segura. Pero no quiero darle el gusto de pensar que le tengo miedo.
-Reto -digo, firme.
Libia y Laud intercambian miradas emocionadas, como si estuvieran esperando que dijera eso.
-Bien, te reto a que le des un beso a... -Laud se toma un segundo y me lanza una sonrisa maliciosa-, Adriel.
La habitación se queda en silencio. Siento cómo mi estómago se revuelve, y mi mente empieza a protestar.
Claro, un reto sencillo, ¿no? Pero Adriel me mira con esa expresión de autocomplacencia que me hace odiarlo y, al mismo tiempo, sentir una chispa que no puedo apagar.
-¿Qué pasa, Cosita? ¿Te da miedo? -Adriel susurra con un tono retador, acercándose un poco.
-No me da miedo nada, idiota -contesto, levantando la barbilla con desafío.
Me acerco, sintiendo cómo el calor sube a mis mejillas mientras veo la expresión de todos mis amigos, expectantes. Inclino la cabeza, acercándome a Adriel, y antes de poder retractarme, dejo que nuestros labios se rocen apenas un segundo.
Siento una electricidad recorrerme, como una descarga en cada fibra de mi cuerpo, y retrocedo de inmediato, con el corazón latiendo a mil.
Laud y Libia empiezan a chillar como locas, mientras que Jeff, en un intento de mantener la compostura, desvía la mirada.
-Bueno, bueno, eso fue... interesante -dice Jackson, riendo.
Pero cuando me vuelvo a ver a Adriel, noto una chispa en sus ojos que me hace sentir atrapada.
El resto de la noche fue divertida; al menos pude ser yo sin que me hicieran bullying o me llamaran fea.
Son alrededor de las tres de la mañana y ahora Adriel me lleva a casa, pues se puso idiota y no permitió que Jeff me trajera, aunque se ofreció.
Pero claro, el idiota de la Cosa tenía que meter la cuchara y decir:
-No te preocupes, Jeff, voy para el mismo lado, soy su vecino, ¿lo recuerdas? -dijo, y no pude venirme a casa con mi guapo crush.
-Eres un idiota, me dañaste la traída, Jeff se ofreció. Tal vez... -Pero este imbécil empieza a regañarme.
-Pero si serás tonta, ¿dónde están las clases, Chillona? Ya pareces niño viendo comer helado. -¿Cómo, cómo dices?
-Sí, eres una babosa. Además... -Mira su reloj mientras me monta en su moto que no sabía que tenía.
Es una grande, de gran cilindraje. Muy humilde el niño. -Es hora, veremos a Don Rogelio Montalvo. -¿Qué? -pregunto.
-Tengo sueño -replico.
-Nada de eso, Cosita, ya te divertiste, ahora a laborar -me dice, y de inmediato aparecemos en un pueblo extraño, algo muy del tipo viejo oeste.
-¿En dónde mierda me trajiste, Cosa? ¿Es acaso una peli de vaqueros e indios piel roja? -1837, Del Rio, Texas -dice, abro los ojos como si me atorara.
-¿Qué mierda? Cuidadito y me dejas aquí, eres un idiota, eso no lo dijiste, ¿era necesario viajar en el tiempo? -pregunto, y este asiente.
-¿Prefieres viajar en el tiempo o ir al infierno o al... -Lo veo fijo, - Ya entendí...- contesto resignada, y de inmediato me dice qué hacer.
Hablo con el hermano de don Gregorio; se perdonan, y lo mejor es ver cómo este par de hermanos descansan en paz.
Pero no contaba que el idiota de Adriel, alias la Cosa, me pusiera a trabajar hasta el amanecer.
Caigo en mi cama, fundida. -Mierda, las seis de la mañana y no dormí nada, esto es abuso laboral. -exclamo, pensando que visitaría a dos o tres por día, pero no, tenían que ser veinte. Este me ve con fastidio.
-Lo dicho, eres una chillona. -Chillona o no, tengo hambre. Quiero waffles con fruta y helado -le digo.
-¿Para el desayuno? -exclama asombrado.
-Sí, Cosa, para el desayuno, y para ya...
___________🔸___________