El día de la boda llega con fuerza, pero no me siento ni un poco emocionada. Intenté llamar a Damien unas mil veces, también fui a su bar, pero me informaron que no había ido en varios días e ir a su casa también seria inútil. Gracias a Dios, Cameron estuvo conmigo en todo el proceso, siendo mi paño de lagrimas cuando no pude dejar de llorar y deteniéndome de hacer una locura, como declararle mi amor en televisión nacional o algo así. Debo aceptar su decisión, pero es difícil para mi alejarme de él, necesitaba decirle que iba a resolverlo, que no me rendiría, que le diría la verdad a mi madre así me sacara de la familia, simplemente no era el momento adecuado. Aunque por dentro sabia que eso no serviría de nada, porque el problema lo llevaba yo por dentro y él tenía razón, no debía carga

