Estoy recostada al lado de Damien, mi cabeza sobre su corazón mientras escucho el latir tranquilo de su corazón. Durante menos de un año fantasee sobre cómo sería hacer el amor con Damien, sentir su piel contra la mía, sus labios besando los míos, que me demostrara que de verdad me deseaba. Pero ninguna fantasía superó la realidad de lo que era estar con él, del sentimiento, la pasión y lujuria que sentíamos cuando estábamos juntos. Lo peor de todo es que no estoy satisfecha. Quiero más, quiero volver hacer el amor y que me haga suya de nuevo, no quiero que acabe nunca. Estar así con Damien, acostada a su lado, como tantas veces quise, sólo me hizo dar cuenta de algo. Y es que lo amo. Me enamoré de mi cuñado. —¿Por qué estás tan callada? —pregunta. —Solo estoy pensando. —¿En qué? —inq

