Cap. 04

1381 Words
De pie fuera del edificio, Victoria reunía el valor suficiente para entrar y enfrentar a su ex suegro, ahora posible ex jefe. Ella no tenía nada que temer, había actuado siempre en el marco de lo correcto. Subió hasta el piso en el que se encontraba ubicado el despacho y sin pensarlo entró, la mirada de la recepcionista se posó en ella con una mezcla de nervios y lástima. Odiaba que se compadecieran de ella pero la noticia de lo ocurrido incluso se había filtrado en los medios de comunicación, así que era algo inevitable, algunos la verían con pena y otros como objeto de burla aunque eso no le interesaba en lo más mínimo. —Buenos días —Saludó Victoria en tono fuerte y seguro adentrandose en el lugar. Caminó hasta la oficina de James y su secretaria de inmediato le pidió que siguiera, el señor la estaba esperando. Antes de entrar Victoria echó un vistazo alrededor, en su cabeza existía la posibilidad de un encuentro con Bertha y la sola idea le agradaba, aún tenía un par de cosas que quisiera decirle. Al no verla, continúa su camino hacia dentro de la oficina. —Victoria, que bueno verte. Toma asiento por favor —saluda James en tono formal. —Gracias sr. Mendes. —responde ella mientras toma asiento frente a su escritorio. —Primero que nada, quiero disculparme contigo. —Usted no tiene la culpa de lo ocurrido. — Se apresuró a decir Victoria —Déjame hablar, por favor, lo necesito.— pidió él y ella asintió — Quiero pedirte disculpas, lo que ocurrió el día del ensayo fue un acto atroz y me avergüenza totalmente que mi hijo sea de esa calaña. Victoria, tú no merecías eso. Siempre fuiste una excelente mujer y estaba muy contento porque serías mi nuera.— él hizo una pausa y apretó los labios, se notaba que estaba un poco avergonzado— Dicho esto, pasemos al área laboral, no quiero perderte y soy consciente de que será un poco incómodo para tí permanecer aquí, sin embargo debo comunicarte que Bertha fué despedida. Victoria se sorprendió un poco al escuchar que Bertha fue despedida, tenía años trabajando para ese bufete además era una buena profesional. —James, amo mi trabajo y agradezco mucho que aún quieras que sea parte de esta firma... Pero debo replantearme algunas cosas. —¿Por qué no querrías continuar? Eres feroz, inteligente y no hay caso que te quede grande. Eres uno de los mejores elementos en este despacho y estoy seguro que de la ciudad. —Gracias, viniendo de tí, eso es mas que un halago. — Ella estaba sorprendida por aquella declaración, no sabía que la tenían en tan excelente concepto. —Tómate el mes de vacaciones que ya estaba pautado, piensa las cosas con tranquilidad y regresa con mas fuerza. —Está bien, ordenaré mis ideas para tomar una decisión. — respondió ella. Victoria se tomaría el tiempo para decidir, si bien no tendría que convivir con Bertha en el despacho, si que lidiaria con las visitas repentinas de Andres. Esté la había llamado una cantidad incontable de veces e incluso se había atrevido a presentarse en el lobby de su edificio, por fortuna había pedido que no lo dejaran ingresar, era la última persona que deseaba ver. Después de despedirse de James, fué directo a la salida, sintió el bullicio propio de la ciudad y por un instante se quedó sumida en sus propios pensamientos. Derrepente vió un autobús con una enorme publicidad colorida plasmada en la carrocería "Visita Escocia y sé Feliz" ¿casualidad? Victoria sonrió por aquello, ella no creía en misticismos pero tomaría eso como una señal. Viajará con Fridda. —Vicky... — escuchó una voz tenue cerca de ella, cerró los ojos y respiró profundo. — Vicky por favor, dame unos minutos para explicarte lo que pasó. Victoria se volteó y quedó frente a frente con Andrés, ella tenía expresión dura, no pensaba mostrar debilidad ante aquel desgraciado. —¿Acaso lo que ví tiene alguna explicación? Para mí, estuvo más claro que el agua. —Esa serpiente me sedujo y yo soy un hombre, no pude resistirme. Además tú eres un poco aburrida pero estoy seguro de que puedes mejorar y ser mejor amante para mi cama. — respondió Andrés. Victoria no podía creer lo que estaba escuchando y sin darle tiempo de reaccionar le dió un par de cachetadas ante la mirada incrédula de los transeúntes que por allí pasaban. —Gracias a Dios y a Fridda por librarme de un malnacido como tú, no sé cómo fuí tan ciega. —Escupió con desprecio. —Osita no lo tomes a mal — Andrés se sobaba sus mejillas rojas y golpeadas — Yo de verdad te amo, solo necesitaba más atención. —Muérete Andrés, jamás quiero volver a verte; NO VUELVAS A BUSCARME — dijo ella la última frase levantando la voz en tono de amenaza. Después de esa breve conversación, Victoria siguió su camino hacia el auto y se alejó por fin de aquel lugar. Maldijo un par de veces a Andrés, quería sacar la frustración que sentía. ¿Cómo se atrevía ese bastardo a llamarla aburrida? Quería culparla a ella por la traición que él había cometido. Si de algo era culpable, fue de no haberse dado cuenta del par de infelices que la rodeaban. Esas basuras no valían sus lágrimas. Cuando llegó al departamento, se sorprendió de ver a Fridda allí sentada en el sofá. —Pensé que ya te habrías ido — dijo Victoria acercándose. —Preferí esperar a que volvieras — respondió Fridda — ¿Que tal te fue? —Mmm supongo que mejor de lo que pensé. James quiere que siga trabajando, además despidió a Bertha. —¿De verdad hizo eso? Victoria solo asintió. —Hubiera pagado por estar ahí y ver semejante escena — se reía Fridda —Imagino que hizo un escándalo. Tenía años trabajando ahí. —Se lo merece por z***a — Fridda se sentía satisfecha con la noticia, sin embargo sabía que algo más pasaba — ¿Qué ocurre? ¿Acaso no estás contenta? —No estoy segura de querer volver a trabajar en ese lugar, pero tendré tiempo para pensarlo. —¿Por qué no regresarías Victoria? Luchaste mucho para obtener un lugar allí, además, no fuiste tú quien cometió el pecado. — Fridda entendía a su amiga, mas no compartía la idea de renunciar. —Lo sé y tienes razón, pero tener que convivir con Andrés... Me da asco de solo pensarlo. — suspiró Victoria recordando su encuentro con él tan solo una hora antes. —Que se joda Andrés. Mereces estar ahí. —Me dijo que me engañó porque soy aburrida en la cama... — soltó Victoria derrepente ante la necesidad de desahogarse. —¿Qué caraj...? ¿Cuándo hablaste con él? — preguntó Fridda sorprendida. —Hace un rato cuando salía de la reunión con James. —M*****a basura ¿Cómo se atreve a decirte algo así? —Le dí dos bofetadas tan fuertes que mi mano sintió arder. —No merecía menos... Vicky, dime que no le creiste nada de esas babosadas. —Por supuesto que no, sé que su única intención era hacerme sentir responsable de su traición. —Será petardo... —¿Cuándo salimos para Escocia? — preguntó Victoria cambiando de tema sin aviso. Fridda al escucharla pegó un chillido de emoción y abrazó a su amiga. —¿En serio te irás conmigo? — preguntó mirandola seria —Claro que sí. Necesito un respiro. Denise, que había escuchado la algarabía salió de la habitación y se unió a la celebración. Sabía que su hija pronto dejaría atrás la nube gris que se había posado sobre ella. —Diviértanse mucho mis niñas. Yo regresaré esta noche al pueblo. —¿Tan rápido mamá? Pensé que te quedarías aquí mas tiempo — se entristeció Victoria. —Cariño, no tengo nada que hacer aquí y menos si tú no estás. Prefiero estar en mi casa, tú diviertete y no te preocupes por nada. —Denise seguro quiere ir a ver al novio que dejó alla. — bromeó Fridda. Denise se sonrojo un poco y salió huyendo, no quería verse envuelta en un nuevo interrogatorio.
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