A la mañana siguiente, cuándo desperté, los brazos del rey envolvían mi cuerpo, manteniéndome refugiado entre ellos durante toda la noche. Era extraño estar de este modo con él, aún no era capaz de acostumbrarme a recibir su atención, aunque no creo que me tome mucho tiempo acostumbrarme a esta nueva vida. Claro, todavía tengo miedo de que se marche con sus otras esposas, lo que es totalmente normal, puesto a que he pasado demasiados años siendo evitado por su majestad. Quiero disfrutar de este momento, realmente quisiera centrar toda mi atención en vivir felizmente esta experiencia a su lado, sin embargo, aquella voz de mi cabeza me pide que tenga cuidado, incluso me desanima llegando al punto de hacerme sentir inseguro cuándo pienso en acercarme al rey. Sé perfectamente lo que siento

