De eso no se habla más.

1701 Words
Quién iba a decirme que después de todo lo que sucedió entre Diego y yo, estaríamos de nuevo como profesor y alumna. Mentiría si dijera que no me agrado para nada la noticia de volverlo a ver, o que no estoy para nada sorprendida y confundida de tenerlo como docente cuando él mismo se despidió de mi la última vez que nos vimos. Un millón de recuerdos invadieron mi mente por completo, para luego caer en la triste y cruel realidad. Sería el profesor que imparta una de las materias más difíciles de la carrera. Y no lo digo porque él sea muy exigente. Aunque influye y mucho. Lo digo porque nunca comprendí los conceptos que comprende la materia, y el saber que él está al frente no me provoca más que miedo e incertidumbre. Por otro lado, no había pasado por alto la sonrisa que le regaló a la nueva, y eso me despertó curiosidad de saber si se conocían o si a lo mejor han tenido algo. El solo pensarlo me hace sentir irá y deseos de romper todo lo que está alrededor, pero me doy cuenta y hasta intento ser positiva respecto de que es absurdo que vuelva a enredarse con una alumna. Después de todo, según lo que él me contó la última vez, estuvo a un paso de perder su familia, su carrera y reputación; por lo que estoy convencida de que no volvería arriesgar su vida otra vez. O eso necesito creer. - ¿Por qué Jesús? ¿Qué hice para esta realidad desastrosa? - Mientras elevaba mis brazos y preguntaba hacia el cielo las razones de mis tormentos, entra por la puerta del living de mi casa mi mejor amiga, Daniela. - Ey nena, ¿Qué te pasa? – pregunta Dani preocupada. - Nada Dani, nada – - Observándote y analizando tu actitud, creo que algo perturbó tu homeostasis. - - ¿Qué? - - Homeostasis, tranquilidad, equilibrio interno entre las tres dimensiones. – - Sé lo que es la homeostasis ¿Pero ¿qué tiene que ver con lo que me pasa? – - Lo tiene. Mira, algo del exterior del ambiente que habitúas, cambió e impacto en vos haciendo que tus ejes, que hasta ese entonces se encontraban en armonía, se alteraran y por resultado te encuentres lamentando al señor por tus desgracias. – intenta explicarme, pero sinceramente no me interesa. Esto era demasiado fuerte. Mientras me explicaba lo de “la homeostasis” haciendo movimientos algo exagerados con los brazos y poniendo caras demasiado exageradas, me limité a mirarla con una expresión confusa y hasta tragicómica. O sea, qué carajos tiene que ver la homeostasis con que una de las materias que más odio en toda mi vida y que me cuesta, la dicte un profesor demasiado exigente y con el que, de casualidad, tuve una relación demasiado íntima hace poco más de tres meses. Y que, además, se vio demasiado a gusto con una de las nuevas. No le conteste la estupidez que me dijo y solo me senté en el sofá a lamentar mi existencia por Diego, la nueva y esa maldita materia. - ¿Ey, enserio qué te pasa? – me dice con insistencia. - Prácticas del lenguaje 2, eso me pasa. - en realidad el profesor me pasa. Ella me miraba con suavidad porque sabía cuánto me costaba esa materia y porque además siempre me ofrecía su ayuda. Pero ese no era el motivo de mi lamento. O por lo menos el único. Le conté más o menos el problema, que no se centraba en el entendimiento de la materia. Aunque si me interesaba eso. Le dije que nuevamente Diego sería mi profesor y que, aunque debería dejar el pasado atrás, el verlo de nuevo había logrado que todo en mi interior se diera vueltas. Por otro lado, sé que lo nuestro para él quedó en el olvido, pero para mí realmente no es así. Desde aquella última vez no he podido estar con nadie más y no es que no surgieran posibilidades, sino que mi cuerpo era incapaz de reaccionar a los besos y caricias de otro hombre. Y no tendría por qué pasarme esto, si lo nuestro fue solo pasión o calentura. - ¿Camí, vos estás segura que lo que te pasó con él fue una calentura de un par de noches? – - Si. – y sus ojos me miraron fijamente y se sintió como si penetrara en lo más hondo de mi mente, allí donde se encontraban los recuerdos y sentimientos hacía Diego. – Bueno eso creo. – - Bueno, pensemos . . . ¿con cuántos hombres te acostaste después de estar con él? – bastó dejar de mirarla y observar la nada para que se diera cuenta que no he vuelto a tener relaciones con nadie más – o sea que hace tres meses no tenes relaciones con nadie. Interesante. Ahora, ¿Qué sentís cuando lo ves? – - No sé. – - Dale, pensá un poco ¿Qué sentís cuando estas cerca suyo? – - Que se yo. Algo así como nervios y cuando me mira algo da vueltas en mi estómago y no es hambre. Cuando me habla siento . . . siento que mi piel se eriza y al imaginarnos juntos nuevamente, todo el suelo por donde camino se mueve que da nauseas. Pero cuando lo vi hablar entre sonrisas con una chica nueva, sentí que me hervía la sangre. Quería matarla, estrangularla. – Su mirada atenta y su silencio me estaba poniendo muy inquieta y sumamente nerviosa. – Deja de mirarme así y contéstame algo. - - ¿Pero qué te puedo decir? ¿Qué es lo que esperas que te diga? – - No sé, vos me dijiste que te diga lo que me pasa con él cuando lo veo o estoy cerca suyo. Pero no me respondes nada. – -Bueno, para empezar, noto un poco de celos. – ante este comentario certero levanto una ceja y me preparo para contestarle, pero enseguida extiende su brazo haciendo un gesto que comprendo muy bien “silencio” lo cual quiere decir que se viene su sermón. Odio que haga eso. – sh… es evidente que uno de los motivos por los cuales realmente estas así, es por tu nueva compañerita que al parecer le cae muy bien al profe. . . – - ¡Se supone que intentas ayudarme! – - Punto uno: Yo nunca dije eso. Punto dos: si es por la materia sabes por demás que yo te voy ayudar; no tenes ni que pedírmelo. Punto tres: respecto a lo que pasó con Diego, es evidente que para vos no fue una simple calentura que se sacaron en un par de noches, aunque intentes convencerte de lo contrario. Afortunadamente ya le pusieron punto final a esa aventura y creo que deberías sacártelo de la cabeza porque no te hará para nada bien. Y punto cuatro: no busques problemas con nadie ya no estás en edad para eso. – - No sé porque me decís eso último. – - Porque sé que te hierve la sangre pensar que esa chica pueda llegar a tener algo con él ¿O me equivoco? – y cierro la boca, no le digo nada porque tiene razón. De todas formas, no se la daré. - ¿lo ves?, el que calla otorga. – - Bueno basta no quiero hablar más del tema. Hagamos algo. – - No me van las mujeres. – - Jaja, que tarada sos. – . . . - Entonces, la etapa pre silábica comprende los dos primeros niveles de escritura de Emilia Ferreiro. Dijimos que las primeras escrituras del niño comienzan en la etapa del simbolismo entre los 2 y 3 años. Comienzan con trazos ondulados continuos y trazos lineales discontinuos. Este proceso comprende cinco niveles o etapas. En el primero e, nos encontramos con escrituras ondulado continuas y lineales discontinuas, que sin legibles únicamente para el niño. En el nivel dos es cuando se empiezan a distinguir ciertas formas fijas, las cuales generalmente son las letras que conllevan su nombre… Bueno y acá me tienen, escuchando uno de los temas más complicados de la materia: Los niveles de escritura. La clase transcurre de lo más normal con algunos ejercicios de observación y análisis de diferentes escrituras de niños de 4 y 5 años, y aunque se me complica, va queriendo salir bien. Toca el timbre y todos se están marchando a excepción de la nueva que se quedó para hablar con Diego. No puedo evitar sentir bronca y deseos de matarla, y no puedo entender porque se ven tan cercanos como si ya se conocieran, como si disfrutaran la presencia del otro. Luego de unos minutos hablando de no sé qué y regalándose un par de sonrisas la nueva se va, no sin antes darle un beso en la mejilla. ¿Qué mierda fue eso? Conteniendo la irá y el deseo de asesinarla, me dispongo a dirigirme dónde está el profesor para preguntarle directamente qué es lo que pasa entre ellos dos. ¿Camila, necesitas algo? - - No. – - Bueno, entonces me retiro. - - ¡Espere! - él se da la vuelta y me mira expectante esperando a que comience hablar. - ¿Usted tiene algo con la nueva? – sus ojos se agrandan como platos y me observan como nunca antes lo había hecho. Toma con fuerza mi brazo y de un tirón me acerca a él. - ¡¿Pero qué…?! ¡¿De dónde sacaste semejante disparate?!- - No es ningún disparate. – - ¿Cómo qué no? Yo jamás me acostaría con… - Y me acerco más a él impidiéndole continuar con la mentira que estaba diciendo. ¿Qué se viene hacer el moral ahora sí ya ha tenido una relación íntima con una estudiante? Mi actitud hace que recapacite la idiotez que estaba por decir y por consiguiente sentencia. – jamás volvería a estar con una alumna otra vez. - - ¿Y por qué tiene esa relación con la nueva? Cualquiera pensaría que algo tienen, por tantas sonrisas y saludos demasiado cercanos. - - ¿Qué relación? ¿De qué hablas? – - De que con ella se lo ve a gusto. ¿Qué, le gusta? – - No, Daiana es la mejor amiga de la hermana de mi mejor amigo. No debería darte explicaciones, pero creo que es la manera de ponerle fin a eso que estas fabulando. No tengo nada ni con ella ni con otra. Estoy casado, felizmente casado y con un hijo. Lo nuestro es parte - del pasado, que no se hable más, ¿Entendido? – y suspirando sin ganas y derrotada asentí para verlo salir del aula. ¡Que estúpida soy!
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