Un encuentro desastroso.

2261 Words
- ¡verano te odio! ¿Cuándo va a volver el frío? – Estábamos casi a finales de marzo y aún se sentía térmicas de 30 °C, con un plus de humedad que te hacían sentir en el desierto a plena 18 hs. Aun no entiendo cómo no han bajado las temperaturas si ya hemos entrado en otoño. En fin, el tiempo está de la cabeza. Sábado al fin y no tengo planes ¿A ustedes les parece? Me es muy raro que Dani no me haya llamado para salir a bailar. En realidad, siquiera me ha llamado y aunque estoy hasta los pelos de los textos que debo leer y resumir, no me iba a perder un par de horas de disfrute. Esto es raro. “Llamada entrante” - Hola – - Hola morocha, cómo estás. – - ¿Quién sos? – - Quién soy no debería ser tu pregunta, nena. – - ¿No? ¿entonces cuál imbécil.? – - ¡Epa! ¿Con esa boquita decís cosas lindad? – (¡ay! Dame Iván, sos un idiota siempre metido en todo… ¡que me des el teléfono! ¡Tía, el engendro de tu hijo está coqueteando con mi amiga! - ¡Iván… deja a tu prima y su amiga hablar tranquilas! -) Iván es el primo de Daniela, un rubio de ojos celeste, de poco más de metro y medio de altura, soltero y sin hijos. ¿El hombre perfecto no? … No, en realidad es la radiografía de “El típico chanta mujeriego” que se piensa que, por tener una cara bonita, un cuerpazo de dios griego se cree que tiene a todas las mujeres a sus pies. Pese a que Iván no es del tipo de hombre que me gusta o bien me atrae, tengo que reconocer que nos llevamos muy bien. ¡Ojo, siempre y cuando no se desubique conmigo! Nos habíamos conocido en el cumple de Dani, donde habíamos pegado muy buena onda. Aunque se pasó gran parte de la noche intentando que aceptará salir a tomar algo con él, cosa que nunca accedí. La cosa es que traté de tomarme todo con humor y a pesar que en principio me molestaba un poco su actitud, aprendí a no darle… Lo que se dice “bolilla” total, es un “gato” y no voy a ser “su gatita” bajo ningún concepto. Por otro lado, no sabía que estaba en buenos aires. De hecho, Dani no me dijo nada ¿Habrá pasado algo? Hacia alrededor dos años que no sabía nada de él, por lo que siquiera fui capaz de reconocer su voz. Tampoco aparecía el número de la casa de Dani en el identificador de llamadas, por lo que era imposible poder saber de dónde provenía la llamada. Pero la duda no duró mucho ya que los gritos de Dani, exigiéndole al primo que le devuelva el teléfono, hizo que la reconociera enseguida. - Discúlpame Cami, ese fue el idiota de mi primo. – - Sí, me di cuenta Dani. Pensé que no me llamarías hoy. Ayer no recibí wsp tuyo para nada, ni para salir ¿Te pasó algo? – - No, es que tuvimos que ir a buscar a mis tíos al aeropuerto y bueno, después tuvimos la cena de bienvenida y esas cosas que le gusta hacer a mi mamá. – - Bueno, ¿Entonces a qué se debe el orgullo de escuchar tu hermosa voz? - - No jodas Camila. – - Ok, pero ¿por qué llamaste? – - Es un amigo. Me invitó al estreno de su bar y bueno, quería saber si queres venir conmigo y el salame de mi primo. – - No cambia más tu primo he. Igual de idiota. - - (Ey, más respeto morocha… ¡Basta Iván, si no, no te llevo con nosotras! Está bien, está bien.) Bueno, volviendo a nosotras amiga del alma, ¿vamos? – - Dale gorda, me prendo. ¿A qué horas pasas a buscarme? – - ¿Encima tengo que ir a buscarte?? - - En primer lugar, vos me invitaste. Podría haberte dicho que no, porque tengo que estudiar. Sin embargo, estoy dejando de lado mis cosas para salir con ustedes. Así que, sí, tenes que venir a buscarme. – - Uf, está bien. A las 22 hs paso por tu casa. Lleva ropa normal. – - ¿Por qué me decís eso? – - Porque te conozco Camila y sé que cuando se trata de salida a boliche o bares, te vestís como una modelo o algo así. El lugar donde vamos no es como esos boliches a los que solemos ir siempre. Además, está mi primo y viste. – - ¿Tenes miedo de que ahora que estoy hecha una perra se enamore de mí y se vuelva un hombre decente y fiel? Jaja no hago milagros. Tu primo nació, vivir y morirá siendo un “gato” …o será que… ¿estás celosa? - - No tarada y estate lista Que en un rato paso por vos. - “Fin de la llamada” Sé que debería quedarme en casa estudiando, leyendo los textos para Lenguaje, Psicología e Instituciones, pero la realidad es que, por más que los lea no los voy a entender del todo. Por lo que mejor salgo con Dani y después veo como hago con eso. - Vamos a ver qué me pongo esta noche. – mientras busco en mi armario se me viene a la cabeza la France que me dijo Dani “lleva ropa normal” pero yo no puedo vestirme así no más, yo necesito sobresalir pro lo que decido ponerme lo que me nazca. . . . Odio venir al supermercado. No es que me haga la fina y esas cosas, es que tienen una sola cajera y las hileras para pagar son interminables. Peor es si justo el día que vengo a comprar, la chica que cobra faltó y la “cubre” la madre de los dueños, una anciana de unos 90 años que a penas estira las manos para pasar los alimentos por el escáner. Luego de una hora esperando a pagar mi compra, me retiro del almacén. En tanto que caminaba iba controlando el ticket, cuando de golpe y de forma muy brusca me chocó con algo o alguien que hace que la bolsa de los alimentos, recién comprados, caiga al suelo, reventando el litro de leche y rompiendo la docena de huevos en los pantalones y zapatillas blancas del desconocido. Esto se ve feo… Muy feo. - Pero que… - dice mientras se mira los pantalones. - ¡Estúpida, ¿acaso no ves por dónde caminas? Me ensuciaste el jean. ¿Qué carajo … ¿Esto es leche y huevos? ¡qué asco! - empezó a gritar como loco histérico lo cual me dio bastante risa, pero se me fueron las ganas de reír cuando comenzó a insultarme. – - Eh eh eh, baja un cambio imbécil. ¿A caso no pudiste verme? – Sinceramente quería estallar de risa, es que, si ustedes lo vieran en este preciso momento, por poco y se larga a llorar ¿Es para tanto? Es cierto que estaba un poquito distraída, pero el también, de lo contrario esto no hubiera pasado. Igual, de todos modos, se ve muy gracioso, una docena de huevos rotos “pintaron” gran parte de su jean blanco y completamente sus zapatillas de igual color. Sin mencionar que el litro de leche empeoraba todo. “Y yo que quería hacerme unos panqueques” - Pero si la que iba distraída fuiste vos, no yo. Mira cómo me dejaste la ropa. ¡Te voy a matar nena! - En parte tenía razón, yo iba distraída como para notar que el también venía igual y prevenir lo que pasó después. Este desastre. Por supuesto que no se la voy a dar, no digo que toda la culpa sea de uno o del otro, pero eso no amerita la manera irrespetuosa con la que se está dirigiendo a mí. Sin más y sin darle ningún tipo de atención a su amenaza y gritos, como mujer histérica, me corrí dos pasos hacia la derecha e intenté continuar mi camino muy malhumorada por haber “tirado a la calle” o a su ropa, casi $200 (si gente, se van al car... con los precios). Mentiría si dijera que al chico le agradó mi actitud, porque al segundo de continuar mi camino, sus gritos de enfermo desquiciado comenzaron a llamar la atención de todos los transeúntes. En tanto yo, me limité a continuar mi regreso a casa, sin la compra y mostrándole mi dedo corazón mientras caminaba de espaldas a él. . . . Mientras retocaba los últimos detalles de mi maquillaje, tres bocinazos casi me hacen morir de un infarto. ¡YA VOY! ¿Recuerdan que Dani me dijo que no fuera muy formal? Bueno, no le hice caso. Llevaba puesto, un strapless estilo corcet de color n***o, una pollera de cuero en color blanco y unas sandalias de unos 10 cm de alto de igual color del top. Había decidido estrenar la “cola de caballo” en color rojo que me había mandado Gabriel de Londres (él sabe que amo todas estas cosas) en mi cumpleaños, hace unas pocas semanas. Me peine al estilo Ariana Grande (cola bien alta) y me maquille utilizando sombras en color n***o, rojo y plateado más el labial carmesí que resaltaban aún más mis labios carnosos, para finalizar con unos rocíos de mi perfume predilecto (desde que me lo mandó Gaby) 212 VIP (amo este perfume), el tapado blanco (porque estaba fresca la noche), el celular, la cartera y ya estaba lista. Ni bien abrí la puerta de calle del departamento, Dani se agarraba la cabeza y negaba a la vez (supongo que debe ser por mi vestimenta nada informal) Junto a ella se encontraba un hombre muy guapo de unos 30 años de edad, de ojos grises y piel morena. El color de su pelo, n***o azabache y esa sonrisa Colgate podían cautivar a cualquiera. Su mirada podía hacer derretir hasta el más frío, sólido y fuerte glaciar. Lamentablemente, cuando me di cuenta de quién se trataba quise darme cachetazos allí mismo. ¿Cómo era capaz de sentirme atraída por ese energúmeno de Iván? Aunque debo admitir que, de la última vez que lo vi, ha cambiado mucho su aspecto físico. En primer lugar, se oscureció el pelo (recuerden, él era rubio) está demasiado bronceado, sus ojos cambiaron de color (aunque esto tiene explicación, tiene los ojos color del tiempo: grises, verdes y celeste. ¿Bello no?) Y se nota que ha hecho mucho ejercicio todo este tiempo. Lo que no cambió fue su estúpida y nefasta forma de ser. Como dije, nació, vive y morirá siendo un gato. El sitio era bastante lindo, no muy grande, pero tenía capacidad para unas 150 personas seguro. La organización de las mesas y sillas, circundaban una pequeña pista de baile. Toda la ambientación me parecía agradable, especialmente las luces en tonos lilas y rosas, amarillas, celestes y verdes que hacían que todo el lugar pareciese un verdadero paraíso. En la barra, una pareja de unos 25 y 30 años se encargaba de los tragos. Que, de hecho, en mi vida había probado cócteles como estos. Pura delicia. Cabe destacar la buena música que sonaba de fondo. Un compilado de reggaetón del momento, que invitaba a las personas que había en el lugar a bailar y disfrutar del ambiente, los tragos, la música y la compañía. Dos horas más tarde - Dale nena ¿Por qué no queres?!- - ¡Porque no Iván! No me gustas ni tampoco lo vas hacer. ¡Déjame en paz! - Y acá estoy, aburrida e intentando sacarme al idiota del primo de mi mejor amiga que no ha dejado de coquetearme desde que llegamos. Desde lejos, Daniela bailando y chapando con un chico que, si bien se veía lindo, no reunía las características de lo que yo encuentro en un hombre que me gusta. Pero al fin y al cabo es a ella a quien debe gustarle y lo a mí. - ¡Dale no te hagas rogar si yo sé que te gustó! - - ¡Ja ja ja no me hagas reír! – - ¡¿Sabes cuántas desearían estar en tu lugar?!- - ¡Si! y me imagino (que imbécil)! - Este pibe… Bueno, “pibe” se cree la última gota de agua en el desierto. Antes de “beberlo” prefiero morir deshidratada. Ya no quería oírlo más, por lo que sin pelos en la lengua y siendo lo más sutil que me sale me lo saqué de encima. - Me voy al baño por q no te aguanto más pibe. Sos re infumable. - Ya sé, eso no fue muy sutil ni educado de mi parte, pero comprendan, este pibe estaba agotando la poca paciencia que me quedaba. Llegar al baño fue una gran odisea. No sé en qué momento este “sucucho” se llenó, superando la capacidad calculada (150 personas) fácil, había unas 200 personas. Si llegase haber una inspección en este momento, de seguro lo clausuran. Me retoqué el maquillaje y me arreglé el pelo, respiré hondo y volví a salir al salón. Observé como pude, dado a mi corta estatura y a la gran muchedumbre, al idiota de Iván que aún se encontraba en la mesa (seguro esperándome) y a Dani aún muy simpática a los besos con un chico (¿Será el mismo?) Por lo que decidí no regresar donde su primo y buscar otro lugar, apartado de toda esta gente, para poder respirar un poco de aire. Camino entre la gente casi sin poder ver, cuando siento que alguien me jala del brazo y me lleva a uno de los balcones del bar. Por un lado, agradecí el gesto, pero por el otro, ¿Quién me trajo hasta acá? Y no alcancé a voltear para ver de quién se trataba cuando su voz me hizo volver en el tiempo. - Pero miren a quién me vengo a encontrar. –
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