Capítulo 0.6 Sia. Jamás pensé que extrañaría un lugar como lo había hecho con La Corte de fuego. Amaba sus colores, la calidez de sus habitantes, mi casa, mis amigos los cuales eran mi familia, las mujeres…No, me estaría mintiendo a mi mismo si dijera que extrañaba la compañía cálida de una mujer. Desde que vi a Nereyda todo mi deseo se dirigía hacia su persona, y era doloroso. Por un lado quería estar con ella, hacerla mía, que todo el mundo supiera a quién pertenecía, que nadie le pusiera un solo ojo encima, pero por otro… Suspire. El recuerdo de mi dulce Eris era una daga ardiendo en mi corazón, no podía olvidarla, y no podía fallarle uniéndome a otra hembra, dejándola en el olvido. Se merecía más que eso… —¿Días difíciles?. Clavé la mirada en Magnus, apreciando como el peso de

