Capítulo 0.5 Nereyda. Llegamos a la casa luego de un paseo por las calles de Feride. No podía estar más impresionada con la infraestructura del lugar. Las calles adoquinadas, las casas construidas de un material extraño y con varios pisos. Las personas paseaban por la calle sonriendo, niños jugaban, había verde por todos lados, calor de un sol incesante que parecía sumerguir a el lugar en un eterno verano. Caminamos en silencio, ambos metidos en nuestros propios pensamientos. Yo sin poder creer la cantidad de personas que saludaban a Sia, las mujeres que lo miraban con la huella de la codicia en los orbes, me miraban a mi tambien, curiosos. Mujeres, seguramente, preguntándose que hacía al lado del macho que codiciaban. ¿Alguna vez dejaría de sentir la punzada de los celos?, creí

