Esperame

1647 Words
Aquella mañana Isabel decidió no salir a dar un paseo a caballo, deseaba estar hermosa y radiante para Harry, quería que el grabara en su memoria ese día, para que el recuerdo de esa imagen lo trajera devuelta mas rápido o esa era su pensamiento, sin duda el destino, tenía mucho por enseñarle a Isabel y este sería su último día felíz, si pudiéramos conocer nuestro futuro, quizá nos aferraríamos a esos días con nuestras uñas, tal vez haríamos algo diferente para cambiar el resultado de nuestras decisiones o simplemente lo disfrutaríamos al máximo pues sabríamos que la tristeza y el dolor está tocando la puerta, pero no era una opción para Isabel quien no solo era inocente al egoísmo y la maldad humana, sino que sus sentimientos le harían confiar en que todo irá bien, pensó que solo se enfrentaría a la espera lo cual la entristecía pero tenía un trasfondo lleno de esperanza. Tal como lo planificaron, aquella mañana Harry las esperaba en el riachuelo junto con su ayudante de cámara que para él realmente era un amigo más que de la servidumbre y tal como lo imagino e internamente era su deseo el padre de su novia no asistió, solo la madre que parecía mucho más relajada que como la había visto en casa y sus hermosas hijas ellas estaban acompañadas por la nana, el mayordomo y un mozo, las saludó como dictaba la norma con una leve inclinación de cabeza, sin embargo, después de transcurrido un rato, la conversación era sin mayor protocolo y distendida, aquellas mujeres lo tenían cautivado, habían leído muchísimos libros en una época que las mujeres eran más dadas a destacarse por las artes a fin de entretener a visitas y a su pareja. —Siento que el Duque no pudiera asistir, tenía una cita de trabajo esta mañana, sabe como es, los negocios siempre lo mantienen muy ocupado, normalmente haya que avisarle de las festividades con anticipación—, dijo Keyla apenada y deseosa que su novio estuviera allí para disfrutar de su compañía. —No se preocupe, lo entiendo, todo ha sido muy repentino y además entre semana que muchas veces hay compromisos por cumplir, espero poder entretenerlas a todas y que este paseo no se les haga tedioso. Sharon, la madre de las chicas quién hasta ese momento había estado bastante silenciosa comentó, —Para nada, cómo aburrirse, solo con el paisaje, comida y buena compañía de esta mañana, hacía mucho que no venía a este lugar, creo que desde estaba muy joven no estaba tan lejos de la casa. —¿Usted creció aquí?—, las chicas se quedaron escuchando, les encantaba ver a su mamá disfrutando de la conversación y el paseo. —Sí claro, esta hacienda era de mi padre, cuando él murió yo ya estaba casada y mi esposo se hizo cargo—, Harry no lo podía creer el Sir William mintiera de algo tan evidente, pero no lo pondría en evidencia pues las damas solo se llevarían un disgusto. —Es una lugar hermoso. —Cuando las niñas eran pequeñas solía venir con frecuencia, casi siempre con su nana, ha estado con ellas desde recién nacida y para mi ha sido una compañera por muchos años. —Pues debería continuar haciéndolo, es relajante y el aire de la naturaleza nos hace sentir mas energía, sino solo hay que observar a Isabel después de una cabalgata. —No creo que sea posible, mi carácter es mucho mas tranquilo y dócil, de hecho no se de quien heredo mi hija su espitiru solo espero que no le traiga problemas en el futuro. —Pues es una de las cosas que mas me impacto,no deseo que cambie en absoluto. —Entonces me alegro que encontrara un caballero que no intente cambiarla ni acabar con su individualidad—, y lo decía de sinceridad no solo por su propia experiencia sino que sabía perfectamente lo que sufrían sus hijas, pero estaba de manos atadas había recibido tantos golpes y desprecios de su esposo desde que se casaron cuando ella apenas tenía 16 años que había aprendido a soportar los abusos en silencio, total si se enfrentaba a él la agresión era peor, esperaba que sus hijas al menos disfrutaran de la estima y respeto de su pareja, el amor solo estaba en la imaginación de las mujeres y en la novelas. El resto de la mañana fue agradable, leyeron y hablaron aspectos generales sobre los preparativos de los matrimonios, el de Keyla será en un mes y se le notaba emocionada aunque por momento su mirada se nublaba, aproximadamente sería el tiempo en que Harry tardaría en llegar a América, eso le dolía un poco que no asistiera a la boda de su hermana, pero tenía claro que entonces sería un mes más que deberían esperar para casarse, además conociendo a su padre Isabel sabía que después del matrimonio de su hermana este se pondría más estricto y exigente. Regresaron a su casa para cambiarse y tomar el almuerzo, pues en la tarde para despedirse las hermanas saldrían a cabalgar con el Sr Robert, nuevamente Keyla envió una mensaje a George su flamante novio para ver si la acompañaba en esta ocasión pero este respondió nuevamente que se encontraba ocupado y que le disculpara, había un rumor persistente entre algunas de sus amigas que quizá él tenía una aventura, pero no había querido prestar atención porque así se manejaba la alta sociedad siempre viviendo de la crítica y el chisme pero lo cierto es que de un tiempo para aca el se mostraba cada vez más ausente, parecía estar obsesionado con algo y no era ella, sin embargo, decidió guardar silencio para no incomodarle el día a Isabel pues era el último que disfrutaría con su amor en mucho tiempo, Así que cuando llego Harry las hermanas estaban preparadas, esta vez hicieron el paseo con lentitud, Keyla miraba conmovida como su hermana y su novio compartían miradas furtivas, sabía que por norma social no debían siquiera besarse, pero ella era una muestra que a veces hacer lo correcto no te hacía feliz o no garantizaban que te amaran y te dieran tu puesto, así que una vez comprobó que solo están los tres, propuso, —¿Por qué no llevamos los caballos al riachuelo y yo cuido de ellos mientras ustedes estiran un poco las piernas? Isabel la miro sorprendida de la propuesta y Harry quien de inmediato entendió su intención una vez llegaron al lugar las ayudo a bajar del caballo y la tomó de la mano luego caminó unos metros y una vez tuvieron un poco de privacidad, la llevó detrás de un árbol y con dulzura tomo su cara entre sus manos y la beso, con todo el deseo y emoción que había sentido en el dia. —Mi amada, tengo tantas horas deseando hacer eso, eres tan hermosa, ojala pudiéramos casarnos de inmediato y nos fueranos a Estados Unidos juntos, no me quiero separar de ti, nunca me importo no heredar el título ni dinero en mi familia pero ahora dejarte me parece tan terrible, si mi realidad fuera otra pudiéramos estarnos casando casi de inmediato. Ella permanecía con las manos en su espalda al responder: —No pienses así ya verás que el tiempo pasará rápido, serán solo algunos meses que cambiarán nuestras vidas y podremos vivir nuestro amor, todas las relaciones deben pasar pruebas para ser felices supongo pues esta es la nuestra. —Eres quien me motiva a hacer este cambio en mi vida, he estudiado, viajado pero es la primer que deseo establecerme y hacer familia, es que hasta te he soñado con tu vestido blanco el día de nuestro matrimonio, quizá me estoy adelantando pero es lo que deseo, veo mi futuro en tus ojos, lo supe hace meses desde el momento en que te observe correr en tu caballo sin siquiera percatarte de mi existencia, parece una locura pero supe que te amaba antes de conocerte. Nunca nadie le había prestado atención más que su hermana aquellas palabras estaban grabandose en su alma, las guardará y atesoraría, para que su espera no se hiciera tan dolorosa. Luego de algunos besos y abrazos furtivos de miradas que hablaban mas que las palabras era el momento de volver con Keyla y luego a la casa, como un buen caballero las acompaño hasta su casa y se despidió de todos de manera educada, Isabel deseo poder correr a sus brazos y besarlo pero la norma del decoro no se le permitia. Esa noche Isabel no quiso cenar, no tenía apetito así que subió directo a su habitación y Keyla la siguió, estuvo por horas con ella antes de irse a descansar, cuando estaba por amanecer Isabel sintió un golpe en ventana, asustada abrió con cuidado solo para encontrar a Harry con una sonrisa, —Buen día, mi hada estoy por partir y solo quería entregarte esto, apenas termine hace un momento de escribir la última—, dijo entregándole un paquete de cartas, —son treinta una por cada día en que no podré hacerte llegar mis cartas porque estaré en el barco, leelas una cada dia para que me sientas junto a ti y me conozcas un poco mas cada dia, ahora dame un último beso que debo irme y prométeme que me esperaras. Con los ojos llenos de lágrimas lo abrazó y se besaron, su respuesta fue inmediata, —Te esperare toda la vida si es necesario—, le embargó un sentimiento de felicidad y plenitud al pensar en que su prometido era un hombre romántico y especial, no tenía dudas que sería muy dichosa cuando fuera su esposa, lo vio bajar por donde había subido y sonrió al pensar en sus locuras y detalles, la espera sería dura pero valdría la pena.
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